Los distintos modos de enfrentar el cáncer

10 Diciembre 2012
Es una de las palabras más temidas. Pese a los notables avances de la ciencia y en particular, de la medicina, sigue siendo sinónimo de fin, de dolor, de muerte. El cáncer es el crecimiento descontrolado de células anormales en el cuerpo, que recibe el nombre de malignas. Es inevitable sentir un golpe emocional cuando a una persona le informan que lo padece. Por lo general, la primera reacción lógica es deprimirse. Luego hay que adoptar una posición para combatir el mal: resignarse y no ofrecer resistencia o enfrentarlo apelando al mejor de los ánimos, a la esperanza, a la religiosidad, al deseo de vivir.

"Al principio no lo podía creer. Todavía no lo puedo creer. Siempre tuve una salud muy fuerte y eso me ayudó mucho en estos meses. Así que actúo como si nada pasara: no me preocupo, me ocupo de la enfermedad. Me alimento bien, sigo todas las indicaciones y trato de ponerle actitud. Sobre todo, me alienta la energía de mi familia. No me van a ver deprimida, ni dando lástima. Cuando me enteré de que me sucedía esto, me entregué a Dios. Dije: 'Dios, estoy en tus manos, disponé de mí como quieras'. Trato de que no sea una obsesión, de no pensar en eso todo el tiempo", contó en una reciente entrevista la cantante, productora y conductora televisiva Cristina Caram, de 62 años, a quien en febrero pasado le diagnosticaron cáncer. Desde entonces le efectuaron operaciones y un severo tratamiento, sin embargo, el mal volvió a sus andadas. "Sigo peleándola. El cáncer no me da tregua, pero yo sigo peleándola", afirmó con convicción.

La actitud que se tome frente a la enfermedad dependerá de la personalidad de cada persona, pero el entorno puede ayudar en forma notable. La contención afectiva es fundamental para que el paciente sienta que no está solo. Por lo general, el ser humano ve la enfermedad en los otros y piensa que él nunca la padecerá. Tal vez uno de los errores más comunes es ocultar lo que le sucede, lo cual lleva a un mayor sufrimiento y en ocasiones, al aislamiento. El hecho de poner en palabras lo que está ocurriendo ayuda a tomar conciencia de la situación y a luchar contra el mal.

En ese sentido, sería positivo si en las clínicas, en los hospitales -tanto de la capital como del interior- o en otros organismos del Estado vinculados con la salud, hubiese un servicio específico para brindar apoyo psicológico a quienes padecen no sólo cáncer, sino también otras enfermedades de difícil cura o que aún no la tienen. Muchas personas carecen de familia o han quedado solas y experimentan una sensación de desamparo ante la adversidad. Habrá, por cierto casos, en que el mal descubierto se halla en su etapa final y en la que poco nada se puede hacer desde el punto de vista médico. Sin embargo, se puede ayudar a esa persona a enfrentar el final del mejor modo posible, tomando conciencia de que la muerte forma parte de la vida.

La palabra agonía proviene del griego que, en su sentido etimológico, significa lucha. En este caso, luchar interiormente para desalojar la enfermedad del cuerpo, luchar por la vida. "La salud trae una libertad que pocos comprenden hasta que ya no la tienen", sostiene Bronnie Ware, una enfermera australiana experta en cuidados paliativos y en pacientes terminales.

La vida es el don más preciado del hombre. Toda lucha por conservarla es válida, y mejor aún si en ese combate desigual contra la enfermedad, se está acompañado.

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