Un incendio provocó pánico y quemó viviendas en Leales

El viento dispersó las chispas, que encendieron papeles y restos secos de caña de azúcar. Quince personas sufrieron asfixia, y un niño fue internado.

LO PERDIO TODO. La familia de Jorge Toscano escapó a tiempo del incendio. Sin embargo, no pudo salvar ninguna de sus pertenencias.
LO PERDIO TODO. La familia de Jorge Toscano escapó a tiempo del incendio. Sin embargo, no pudo salvar ninguna de sus pertenencias.
20 Septiembre 2003
Montañas de bagazo seco y acumulado desde hace largo tiempo en los alrededores del ingenio Leales ardieron ayer, e inundaron de un humo denso y tóxico varios kilómetros a la redonda. Cerca de las 14, un operario del ingenio Leales alertó a la Policía, y esta, a los bomberos.
Como consecuencia del incendio, tres familias perdieron sus casas y todas sus pertenencias; un niño sufrió serias quemaduras; otras 15 personas tuvieron que ser atendidas por asfixia, y al menos 10 viviendas fueron evacuadas de manera preventiva.
El bagazo -que se acumula en montañas de más de cinco metros de altura alrededor del ingenio, y en la finca circundante- empezó a arder en algunos sectores hace algunos días, según contaron los vecinos, y varias veces fue apagado. Pero ayer, el viento que se levantó poco después del mediodía, llevó las chispas hasta una pila de cartones que se encuentra detrás de la destilería, y que son remanentes de la vieja papelera que funcionaba en el ingenio, y que ahora está fuera de servicio. Desde allí, el fuego se transmitió al resto del bagazo amontonado. En el medio quedaron las casas donde viven Jorge Toscano con su mujer y sus tres hijos; su suegro y su cuñado, cada uno con varios chicos.
El hombre se encontraba trabajando (es beneficiario de un plan social) cuando el fuego atacó su casa. En la vivienda de madera y paja se encontraba su mujer, Silvia Morales, con dos de sus hijos: Rodrigo, de 1 año; y Jorge Daniel, de 4. Micaela, de 7 años, estaba en la escuela.
"Se dieron cuenta cuando el fuego ya estaba muy cerca, y no alcanzaron a sacar nada. No se salvaron ni las sillas, ni la ropa; nada", dijo Toscano, mostrando los restos de una cama.
Varios vecinos de la Villa Obrera responsabilizaron al ingenio por la tragedia. "Estiban bagazo y dejan que se amontone. Es verdad que es la mayor fuente de trabajo de la zona, pero deberían tener más cuidado; sobre todo porque hay una escuela muy cerca, a la que van cientos de chicos", señaló Antonia de Guerrero, quien se encontraba ayer al mediodía celebrando el Día del Estudiante junto a sus hijas, en la escuela 381, cuando hubo que desalojar el establecimiento.
María de Rivadeneira, por su parte, señaló que desde la escuela se enviaron varias cartas a las autoridades del ingenio, para advertirles del peligro que significan esas colinas de bagazo acumuladas. "Hace varios meses que no llueve. Era cuestión de tiempo que suceda esto", agregó.
Para controlar el incendio fueron convocados bomberos de Tafí Viejo, de Lules y de San Miguel de Tucumán. Dos ambulancias del Siprosa y al menos tres móviles policiales también participaron del operativo. Todos los operarios del ingenio y los vecinos de la Villa Obrera colaboraron activamente trayendo agua y ayudando a trasladar a los evacuados o intoxicados por el humo.

La única víctima con lesiones fue un niño de 13 años
Para Miguel Alberto Ponce, el paseo en bicicleta pudo haber terminado en una tragedia. El niño, de 13 años, sufrió quemaduras importantes en las manos y en los pies, después de caer sobre una pila de bagazo encendido. Ocurrió ayer cerca de las 14, en la finca La Encantada, detrás del ingenio Leales. Ahora se recupera en la sala de quemados del Hospital de Niños.
Según informó el jefe de la guardia de Cirugía, Marcelo Rocha, el chico sufrió quemaduras en el 18% de su cuerpo, y las partes más comprometidas son las manos y las piernas. De todos modos, dijo, está fuera de peligro, y no tiene lesiones profundas; excepto en la planta de los pies.
"Miguelito", alumno de 8º año de la escuela 381, que queda calle de por medio con la parte trasera del ingenio, contó que ayer, después del mediodía, quiso atravesar la finca en bicicleta.
Iba con ojotas y pantalones cortos. La densa humareda lo hizo perderse entre las montañas de bagazo, que alcanzan varios metros de altura. Antes de poder salir, se cayó en una de las pilas encendidas de bagazo, y tuvo que ser auxiliado por un vecino.
"Iba con un amigo por la calle de la escuela, y quisimos ver qué pasaba. Cruzamos el alambrado, pero él se volvió enseguida, y no lo vi más. Yo seguí, pero terminé mareado y me perdí en medio del humo. Me guiaba por unas cañas que veía lejos", dijo.
Miguel Ponce fue la única persona que sufrió lesiones como consecuencia del incendio. Otros 15 vecinos de la Villa Obrera del ingenio fueron asistidos en el dispensario de Villa Fiad, intoxicados con el humo.

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