Rafael Bulacio

Fue intendente de la ciudad de Tucumán entre 1991 y 1995. Llegó a la intendencia como candidato del bussismo, fuerza de la cual luego se desvinculó. En su respuesta a este cuestionario, el ex jefe comunal no sólo reconoce la existencia de coimas en el municipio, sino que la marca como uno de los obstáculos de su gestión.

18 Noviembre 2012

LAS PREGUNTAS

1- ¿Considera usted que la burocracia fomenta la corrupción y la coima en la gestión del municipio?
2- ¿Hay suficientes organismos de contralor en la Municipalidad de San Miguel de Tucumán?
3- ¿Es posible imaginar una municipalidad con corrupción cero?
4- ¿Puede usted aportar alguna idea - explicada muy brevemente - para llegar a ello?

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RESPUESTAS

1- Procedimientos simples y directos garantizarían más transparencia. Siempre la burocracia en exceso facilita la corrupción.

2- Hemos sostenido siempre que faltan órganos de control: y los que hay, funcionan deficientemente,

3- La corrupción cero no existe en el mundo, pero hay que intentarla. Durante mi mandato logramos bajarla a niveles razonables, semejantes a los de los países que lideran  las encuestas de Transparency International. Concientizar a los empleados del municipio sobre el desorden que implica la corrupción debería dar resultado. Confiar en la buena fe del empleado municipal y brindarle confianza, esas son dos estratregias  para bajar los márgenes de corrupción.

4- Cuando yo asumí la intendencia, uno de los obstáculos con los que me enconté fue la arraigada cultura de la coima, especialmente en algunos organismos, que la gente bien los conoce. Un ejemplo para superar ese obstáculo: durante mi gobierno, cuando la autorización para la apertura de un comercio duraba más de lo establecido, este quedaba habilitado provisoriamente. De manera que la maquinaria de impedir establecida por una burocracia corrupta quedaba desactivada.

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