
Es extensa en la literatura argentina la lista de libros ambientados en pequeños pueblos del interior: baste nombrar a Dal Masetto, Iparraguirre, Conti, Piglia, Almeida, Gamerro, Lozano. Unas veces, es pura ficción; otras, suena imposible excluir la relación entre el autor y la noción geográfica.
Algo de ese cruce hay en Cámara Gesell, de Guillermo Saccomanno (vive desde hace años en Villa Gesell). Villa. Así se llama el pueblo en la ficción. Un pueblo de unos 40.000 habitantes donde es omnipresente la naturaleza, la fuerza del clima costero, la belleza alucinante del paisaje de mar. Donde contrasta la ventura del verano gracias al turismo versus la opacidad del invierno.
Pero también un lugar donde se juega al "todos contra todos", donde "aunque no les des la lana, igual te tejen el suéter", donde todo el mundo ve la paja en el ojo ajeno y se cambia algo para que todo siga igual: hipocresías, abusos, desapariciones, infidelidades, negociados, suicidios y asesinatos, extorsiones, segregación, corrupción política.
Esta visión casi apocalíptica, escéptica, es contada de manera coral, en una multiplicidad de historias que se entrecruzan, de manera fragmentaria y con un narrador que le habla directamente al lector: "Esta noche, hipócrita lector, mi semejante, mientras estás empezando a leer este libro, novela, cuentos, crónica, como más te guste llamar a estas prosas...". En cada pequeño párrafo cualquiera puede tomar la voz y, a la vez, ser narrado en tercera persona.
El final de Cámara Gesell es apoteosis: escena colectiva, celebratoria, aires de función teatral. Mirar y ser mirado. Algo para que todo siga igual.
Saccomanno había contado ya la historia de su patria elegida en El Viejo Gesell, una serie de notas que más tarde se convirtieron en libro, por lo que Saccomanno, según él mismo cuenta, fue criticado: "¿Cómo se me ocurría contar que un pionero, nada menos que el fundador, era de carne y hueso y tenía sus contradicciones?". Casi 30 años después, aquel libro hoy es lectura en los colegios de Villa Gesell.
Ya se sabe: desde lo minúsculo puede contarse lo universal.
© LA GACETA
Hernán Carbonel
PERFIL
Guillermo Saccomanno nació en Buenos Aires, en 1948, y vive en Villa Gessell. Ganó el Premio Crisis de Narrativa Latinoamericana, el Premio Club de los XIII, el Primer Premio Municipal de Cuento, el Premio Nacional de Novela, el Premio Biblioteca Breve Seix Barral y el Premio Dashiell Hammett. Su último libro es Cámara Gessell. Por el anterior, Un maestro (2011), recibió el Premio Rodolfo Walsh. Es colaborador de Página/12.








