10 Agosto 2012 Seguir en 
ALEPO/DAMASCO.- Los rebeldes sirios se retiraron por completo del barrio Salaheddine (Saladino) de Alepo, la segunda ciudad del país, tras un violento bombardeo y un fortísimo avance terrestre del Ejército contra ese emblemático bastión de la resistencia. Esta batalla es considerada crucial para determinar el futuro del levantamiento de 17 meses contra Bashar al Assad.
"Hemos realizado un repliegue táctico. Ya no hay allí combatientes, y las fuerzas del régimen ocuparon el barrio", admitió Husam Abu Mohamad, comandante del opositor Ejército Sirio Libre (ESL); su par, Abu Omar al Halabi, anticipó que el objetivo militar es lanzar un contraataque desde otras zonas.
La gravísima situación militar obligó a la Casa Blanca a aclarar que no se descartó la posibilidad de establecer una zona de exclusión aérea. John Brennan, asesor de Antiterrorismo del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, señaló que se están analizando "cuidadosamente (las opciones) para determinar las ventajas y los inconvenientes de cada una de ellas", al salir al cruce de críticas de parlamentarios republicanos, que propusieron enviar armas a los rebeldes.
Ayer, Al Assad designó al actual ministro de Salud, Wael al Halqi, nuevo primer ministro, en reemplazo del desertor Riad Hiyab. Pero su poder está visiblemente menguado: Marruecos, primer y único país de la Liga Árabe que integra el Consejo de Seguridad de la ONU, señaló que si fracasan las negociaciones de paz entre todos los grupos, sólo quedará la opción de que el mandatario deje el cargo. "Hay que hacer una urgente transición democrática con una gran concertación nacional que respete su soberanía e identidad, y Al Assad ya no tiene capacidad para liderar ese cambio", explicó el vicecanciller Youssef Amrani.
El ex presidente de Finlandia y premio Nobel de la Paz 2008, Martti Ahtisaari, en tanto, aclaró que no ha recibido aún una propuesta de Naciones Unidas para asumir la mediación en el conflicto sirio, en reemplazo del renunciante Kofi Annan, y que no es seguro de que la aceptaría. (DPA-AFP-Reuters-Télam)
"Hemos realizado un repliegue táctico. Ya no hay allí combatientes, y las fuerzas del régimen ocuparon el barrio", admitió Husam Abu Mohamad, comandante del opositor Ejército Sirio Libre (ESL); su par, Abu Omar al Halabi, anticipó que el objetivo militar es lanzar un contraataque desde otras zonas.
La gravísima situación militar obligó a la Casa Blanca a aclarar que no se descartó la posibilidad de establecer una zona de exclusión aérea. John Brennan, asesor de Antiterrorismo del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, señaló que se están analizando "cuidadosamente (las opciones) para determinar las ventajas y los inconvenientes de cada una de ellas", al salir al cruce de críticas de parlamentarios republicanos, que propusieron enviar armas a los rebeldes.
Ayer, Al Assad designó al actual ministro de Salud, Wael al Halqi, nuevo primer ministro, en reemplazo del desertor Riad Hiyab. Pero su poder está visiblemente menguado: Marruecos, primer y único país de la Liga Árabe que integra el Consejo de Seguridad de la ONU, señaló que si fracasan las negociaciones de paz entre todos los grupos, sólo quedará la opción de que el mandatario deje el cargo. "Hay que hacer una urgente transición democrática con una gran concertación nacional que respete su soberanía e identidad, y Al Assad ya no tiene capacidad para liderar ese cambio", explicó el vicecanciller Youssef Amrani.
El ex presidente de Finlandia y premio Nobel de la Paz 2008, Martti Ahtisaari, en tanto, aclaró que no ha recibido aún una propuesta de Naciones Unidas para asumir la mediación en el conflicto sirio, en reemplazo del renunciante Kofi Annan, y que no es seguro de que la aceptaría. (DPA-AFP-Reuters-Télam)







