"Las escuelas preuniversitarias, distintas"

09 Agosto 2012

Laura Hojman - DYN

Tras la reanudación de las clases, volvieron a copar la escena estudiantes secundarios y preuniversitarios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el marco de controversias y de polémicas respecto de las ocupaciones de colegios.

Por estas horas, la comunidad educativa y la opinión pública en general tienen otro punto de debate, como la legitimidad de una toma y la interrupción de clases para que no jubilen a un portero de 78 años y por la creación de un bar autogestionado en el colegio Nacional de Buenos Aires, dependiente de la UBA, que cuenta con servicio de comedor.

Nueve alumnos del Nacional que ocuparon la escuela una semana antes del receso de invierno están cuestionados por supuestos destrozos del mobiliario. Los estudiantes advirtieron que las autoridades del establecimiento aplicarán el máximo de amonestaciones. Objetaron que podrán imponerles sanciones sin pasar por el Consejo de Convivencia que rige allí, y que esas penas podrán dejar a algunos jóvenes en condición de libres y que la posibilidad de rendir las materias quedará a voluntad del rector y de los vicerrectores del colegio preuniversitario.

La protesta dividió las posturas y opiniones en general. Están quienes promueven la participación de los jóvenes, con "responsabilidad"; es decir, que apoyan la difusión de los reclamos, pero no el bloqueo de la entrada a los profesores y directivos.

Están también quienes levantan el dedo acusador a los estudiantes por pedir el "sanguchito y la coca": desestiman la reivindicación y los métodos.

Una tercera postura, la encabezan aquellos que adhieren a toda forma de participación -incluidas tomas-, para todo tipo de reclamos, del más pequeño al más grave.

Las escuelas preuniversitarias del país tienen una connotación distintiva del resto de las del sistema educativo argentino. Brindan formación casi universitaria, una apertura ideológica mayor, autonomía a los estudiantes, un diálogo permanente con autoridades y profesores y el involucramiento en actividades políticas y gremiales.

Tal vez a muchos les parezca "justo" el comportamiento de estos "cuadros" estudiantiles que se forman al calor del ideario de esos colegios, mientras otro tanto considere "injusto" que a un grueso número de jóvenes no se les instruya en la defensa de sus derechos ni se les abran tantas puertas para ejercerlos.

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