El primer ministro sirio desertó a Jordania

Anunció su renuncia al "régimen asesino y terrorista", y dijo: "ahora soy un soldado de esta bendita revolución".

DESTRUCCION. Así quedaron varios vecindarios de la ciudad de Homs luego de los enfrentamientos. REUTERS
DESTRUCCION. Así quedaron varios vecindarios de la ciudad de Homs luego de los enfrentamientos. REUTERS
06 Agosto 2012
AMAN, Jordania.- El primer ministro sirio, Riad Hiyab, desertó del país junto con otros tres ministros, aseguró hoy la emisora árabe Al Yazira, poco después de que en los medios estatales de Siria se anunciara que había sido destituido, y denunció los crímenes de guerra del gobierno de Bashar al Assad, a los que tildó de "genocidio".

La noticia fue anunciada asimismo por activistas de derechos humanos en Beirut y Londres, que afirman que el político está en Jordania con su familia. "Anuncio mi renuncia a este régimen asesino y terrorista de Al Assad para unirme a la libertad y a la dignidad. Ahora soy un soldado de esta bendita revolución", afirmó Hiyab. La oposición dijo que dos ministros y tres oficiales del Ejército lo acompañaron. El Ministerio de Información sirio se negó a comentar la noticia.

Previamente, los medios oficiales habían dicho que Al Assad separó del cargo a Hiyab y que su sucesor será el hasta ahora viceprimer ministro Omar Galavanyi, pero no explicaron el motivo de la medida.

Hiyab, que era antes ministro de Agricultura, había sido nombrado al frente del gobierno apenas el pasado 6 de junio.

Más temprano en la jornada, una bomba detonó en la sede de la radio y televisión estatal siria, mientras soldados apoyados por cazas mantenían su ofensiva contra el último bastión rebelde en la capital.

Damasco ha criticado a los países del Golfo y a Turquía por pedir armar a los insurgentes, y la televisión estatal ha descrito a los rebeldes como una "milicia del Golfo y Turquía", afirmando que se habían encontrado combatientes turcos y afganos muertos en Aleppo.

La parálisis en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre cómo frenar el derramamiento de sangre forzó al enviado de paz Kofi Annan a dimitir la semana pasada, después de que su plan de alto el fuego se convirtió en un recuerdo distante.

La violencia ha mostrado ya elementos de enfrentamiento entre islamistas suníes y chiíes que podría expandirse más allá de Siria. Los rebeldes se atribuyeron la responsabilidad de la captura de 48 iraníes en Siria, forzando a Teherán a pedir a Turquía y Qatar -los principales defensores de los rebeldes- que ayudaran para asegurar la liberación.

Hoy, tanques del Ejército sirio bombardearon zonas de Aleppo donde los rebeldes buscaron cobijo del bombardeo con armas pesadas desde helicópteros armados.

Francotiradores apostados en los tejados atacaban a los insurgentes, y uno de ellos disparó contra un coche de los rebeldes repleto de bombas, lo que generó un incendio. Mujeres y niños huían de la ciudad, algunos subidos en camionetas y otros a pie, dirigiéndose a zonas rurales relativamente más seguras.

La televisión estatal dijo que las fuerzas de Assad estaban "limpiando la mugre terrorista" del país, que ha quedado inmerso en un conflicto sectario que ha matado a unas 18.000 personas y que podría extenderse a los países vecinos. (Reuters)

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