29 Julio 2012 Seguir en 

1) Yo creo que sí, y de hecho muchos grandes novelistas veían en la crónica el futuro de la narrativa, entre ellos Truman Capote, que murió explorando las posibilidades del periodismo de no ficción.
2) No sólo la crónica, también la televisión y los noticieros. Al lector siempre le interesa meterse en mundos que le están vedados por distintos motivos. Por eso prenden tan bien los temas marginales y los tabúes. Yo creé toda una serie de crónicas a través de los oficios malditos, entre ellos actué en una peli XXX, fui enterrador en cementerios, participé en swingers, peleas de boxeo y de vale todo. Metí las narices -y la mía es bastante grande- en esos mundos que despiertan tanta curiosidad.
3) Lo que más inspira es, sin dudas, la calle. Ahí está todo. Los libros ayudan en las cuestiones técnicas, en traer trucos nuevos narrativos. Pero la vida misma es lo mejor: siempre inapresable, siempre misteriosa, siempre sorprendente.
4) No tengo la más mínima idea de por qué se pone de moda la crónica. Espero que siga un tiempo más así sigue habiendo laburo.
5) Hay que usar la propia curiosidad para explorar otros mundos. La mayoría de las veces la curiosidad del cronista, si está bien narrada, se convierte en la curiosidad del lector. Uno tiene que estar abierto. A mí, en lo personal, no me interesa nada y me interesa todo a la vez. Es decir, me interesa vivirlo, hablar con testigos y protagonistas. Pero no me interesa leerlo en los diarios o verlo en el noticiero. Leo poco los diarios. Y los noticieros, jamás. Yo tengo la teoría de que el mejor cronista es el que más desinformado está. El que tiene una actitud más fresca frente a la historia. El que tiene la curiosidad más afilada.
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