26 Julio 2012 Seguir en 
DAMASCO.- Las tropas de gobierno obligaron a los rebeldes a replegarse de las dos mayores ciudades de Siria, Alepo y Damasco, mientras la situación humanitaria empeora día a día y los refugiados cruzan incesantemente las fronteras hacia los países vecinos. Los combates en Alepo -al norte del país- se registraron en varios distritos. Las tropas del régimen han ido recuperando en los últimos días zonas conquistadas a los revolucionarios. Al parecer, al menos 2.000 soldados sirios marcharon hacia Alepo, según los rebeldes; unos 500 de ellos fueron retirados de la convulsa provincia de Idlib.
Las tropas del gobierno actúan con gran dureza también en Damasco, donde helicópteros de combate dispararon sobre el barrio del sur de la capital Al Hayar al Aswad, según fuentes activistas. Esta zona es uno de los últimos bastiones de los insurgentes en la capital, después de que las tropas del presidente Bashar al Assad les hicieran replegarse allí desde otros barrios. Hasta la semana pasada, Alepo y Damasco habían sido ampliamente inmunes a la violencia que se registra en otras partes del país desde el inicio de las protestas contra el presidente al Assad en marzo de 2011.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, llamó a la comunidad mundial a detener por fin el derramamiento de sangre en Siria. "¡No lo demoren más! ¡Únanse! ¡Negocien!", pidió Ban en un discurso. Añadió que la comunidad internacional está obligada a evitar las graves violaciones de los derechos humanos. (DPA)
Las tropas del gobierno actúan con gran dureza también en Damasco, donde helicópteros de combate dispararon sobre el barrio del sur de la capital Al Hayar al Aswad, según fuentes activistas. Esta zona es uno de los últimos bastiones de los insurgentes en la capital, después de que las tropas del presidente Bashar al Assad les hicieran replegarse allí desde otros barrios. Hasta la semana pasada, Alepo y Damasco habían sido ampliamente inmunes a la violencia que se registra en otras partes del país desde el inicio de las protestas contra el presidente al Assad en marzo de 2011.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, llamó a la comunidad mundial a detener por fin el derramamiento de sangre en Siria. "¡No lo demoren más! ¡Únanse! ¡Negocien!", pidió Ban en un discurso. Añadió que la comunidad internacional está obligada a evitar las graves violaciones de los derechos humanos. (DPA)
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