Famaillá está conmovida por un salvaje homicidio

Una joven estudiante de Ciencias Económicas fue golpeada, violada y estrangulada. El novio de la víctima y el hermano de él fueron detenidos.

UN HECHO TREMENDO. La Policía revisa el cuerpo de Silvia Moreno, en una finca. Arriba, a la derecha, la bicicleta de la víctima.
UN HECHO TREMENDO. La Policía revisa el cuerpo de Silvia Moreno, en una finca. Arriba, a la derecha, la bicicleta de la víctima.
30 Agosto 2003
Una joven estudiante de 25 años fue golpeada, violada y estrangulada en un hecho que conmocionó a los vecinos de Monte Grande, Famaillá, donde ella vivía con su familia. Por la violencia con que fue atacada, la Policía sospecha que se trató de una venganza, aunque no están claros todavía los posibles móviles.
El cuerpo de Silvia Daniela Moreno fue hallado en una plantación de limón ubicada a un kilómetro y medio de su casa del barrio Luján de esa localidad, y a 500 metros de la casa de su novio, Félix Aldo Gómez. Allí fue vista por última vez con vida.
Silvia era perito contable y cursaba el primer año de la carrera de Ciencias Económicas en la Unsta. Además, trabajaba llevando las cuentas de su padre, quien es contratista de una citrícola de Famaillá.
Ella fue el jueves, alrededor de las 20, a la casa de su novio, un perito agrónomo que trabaja en la planta citrícola de la localidad de Padilla, a tres kilómetros de su casa. "Hablaron por teléfono; no sé quién llamó, pero quedaron en verse y ella se fue en la bicicleta", contó Erica Moreno, hermana de la víctima.
"No nos llamó la atención no verla anoche porque solía volver tarde de la casa del novio", dijo el padre de Silvia, René Moreno. La joven fue interceptada aparentemente cuando regresaba a su casa. La golpearon (tiene fractura de tabique nasal y lesiones en la boca) en el camino principal del Monte Grande, y desde allí la arrastraron unos 25 metros hacia adentro de la finca, donde la violaron reiteradamente y la estrangularon. Su bicicleta quedó allí, acomodada como si hubieran querido reparar una rueda, y ella estaba desnuda de la cintura para abajo. Policías al mando del comisario mayor Manuel Melián iniciaron la investigación y rastrillaron la zona en busca del pantalón, las zapatillas y la ropa interior, pero no pudieron encontrar nada.
Los uniformados también fueron a buscar a Aldo Gómez en su trabajo, pero ya se había retirado y nadie conocía su paradero. En su casa sólo estaba un hermano (allí viven también sus padres) y no sabía nada de lo ocurrido. Pasadas las 13 de ayer Gómez, de 28 años, y su hermano Omar, de 25, fueron detenidos. Félix Gómez afirmó que la joven se retiró de su casa a la 1 de ayer, y desde allí debía hacer más de 3 kilómetros hasta su vivienda, en bicicleta, y por una zona inhóspita. Según la Policía, hay muchas contradicciones en su relato.

Una corazonada
René Moreno, visiblemente shockeado, afirmó que los asesinos -se estima que fueron al menos dos- son de la zona. "Hay algo en el corazón que me dice quiénes fueron; son conocidos, tengo esa corazonada", afirmó.
Por la violencia con que fue atacada Silvia, los investigadores que comanda el comisario Antonio Quintero estiman que podría haberse tratado de una venganza. Sin embargo, hasta el momento no surgen elementos que permitan afirmar esa hipótesis.
"Son una familia muy buena; no se meten con nadie ni tienen problemas", dijo Susana, una de las vecinas que se acercó al lugar del hecho conmocionada por la noticia. Lo mismo opinó Silvia Ramona Romero, la madre de Silvia. Ella y su marido dijeron que la relación entre su hija y Gómez -iniciada hace más de dos años y medio- era muy buena, aunque él casi nunca los visitaba y era ella la que iba a la casa de él.
Sin embargo, para la Policía es un sospechoso que deberá aclarar qué ocurrió el jueves a la noche y dónde estaba cuando se produjo el crimen.

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