El rechazo al triunfo de Nieto Peña jaquea a López Obrador

Por Dave Graham - Agencia Reuters

08 Julio 2012
CIUDAD DE MÉXICO.- Una vez más, en las recientes elecciones presidenciales de México, el candidato Andrés Manuel López Obrador probó que los partidos de izquierda no pueden competir sin él. Después de su derrota del domingo, también mostró que es difícil que prosperen con él como líder.

El caudillo con más fuerza que ha tenido la centro izquierda en los últimos años, rozó la Presidencia en 2006 y ahora quedó en segundo lugar por poco margen; rechazó los resultados en las dos ocasiones y terminó en un duro enfrentamiento con sus rivales.

Seis años después de haber bloqueado con campamentos zonas neurálgicas de la congestionada capital por lo que consideró un fraude en las elecciones, López Obrador también ha reclamado ahora por el resultado de los comicios, levantando temores de que se repitan las protestas de entonces.

Pero además, hay un riesgo de que su sector se divida después de haber ganado terreno: volverá a ser la segunda fuerza en el Congreso, detrás del ganador, el centrista Partido Revolucionario Institucional (PRI), que vuelve al poder que ostentó por 71 años hasta 2000.

López Obrador construyó una red de leales seguidores que van desde sectores relegados hasta intelectuales seducidos por su discurso enfocado a terminar con la extendida corrupción y la pobreza.

Es difícil que consiga a ampliar su capacidad de arrastre, con muchos votantes preocupados de que se convierta en un dirigente radical y provocador de divisiones. Su postura beligerante y su reclamo de que se recuenten todos los votos, a pesar de que la ventaja de Enrique Peña Nieto fue de casi el 7%, sólo ha sido respaldada por una parte de la alianza que lo postuló, encabezada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

"No deberíamos cometer el error de 2006. No podemos aislarnos en un oposición sistémica, sino que debemos ser actores en los acuerdos y las negociaciones de las reformas progresistas que necesita el país", dijo Jesús Ortega, ex titular del PRD, que mantuvo su bastión de la Ciudad de México pese a que en su interior hay seis facciones distintas identificables.

Desde que comenzó su carrera política en la década de 1970, el ex candidato de 58 años ha organizado ruidosas protestas y los analistas políticos ven difícil que se eche atrás en 2012. "Es lo único que sabe hacer, es cañón perdido; la izquierda volverá a tener problemas si se une a él", advirtió Ulises Beltrán, de la encuestadora BGC. "El ataca a quien no marcha a su toque de tambor. Piensa que sólo él tiene la visión correcta", afirmó su biógrafo, George Grayson.

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