27 Agosto 2003 Seguir en 
Los testigos del supuesto secuestro de Adrián Angel Mansilla estarían siendo presionados para que no declaren en Tribunales, por lo que la acusación en contra de Miguel Angel "Piki" Orellana y otros tres hombres perdería fuerza y sólo quedarían imputados por las amenazas que habría sufrido la familia del joven de 26 años.
Eso denunció el abogado de los Mansilla, Carlos Posse, mientras que fuentes policiales explicaron que desde el gremio de vendedores ambulantes estarían presionando a los puesteros de la feria de la ex terminal de ómnibus para que no declaren en contra de "Piki". Este es hermano de los mellizos José y Enrique Orellana, legislador e intendente de Famaillá, respectivamente, a quienes LA GACETA no pudo localizar en los últimos días para que den su opinión sobre el caso.
Hasta ayer, cuatro personas declararon en la sede de la Dirección de Investigaciones en presencia de quien sería la abogada del sindicato, Susana Sánchez Tardán, dando detalles del secuestro y descripciones de quienes se llevaron a Mansilla y del automóvil en el que lo habrían hecho. Pero es fundamental que esa declaración sea realizada ante la fiscal Teresita Marnero y la secretaria Liliana Fernández para que tenga validez judicial. Esas declaraciones, en tanto, son vitales en la investigación del secuestro, dado que hasta ahora sólo se cuenta con el testimonio de un niño de 12 años, ahijado de la víctima, quien estaba con él en la feria el domingo pasado, cuando se produjo el hecho. El chico dio varios detalles, pero faltarían otros elementos para reforzar la hipótesis.
El ataque
Ayer declaró en la causa sólo la madre de Mansilla, Marta Páez de Mansilla, quien ratificó su denuncia por amenazas en contra de Orellana. Ella dijo que el domingo a la mañana, horas antes del secuestro, el sospechoso fue con otros ocho o nueve hombres a buscar a su hijo, acusándolo de haberle robado unos $ 15.000 del "todo por $ 2" que tiene en 24 de Septiembre al 300 y donde trabajaba Mansilla. También habló, al salir de la Fiscalía III, del consumo de drogas en el entorno de "Piki", tal como lo hizo el viernes pasado ante LA GACETA.
Mientras tanto, y a nueve días de la desaparición de Mansilla, la Policía sigue buscándolo, aunque con muy pocas pistas sobre su posible ubicación. Además, anoche se realizaron varios allanamientos en viviendas de personas del entorno de los Orellana.
Los hombres que conducen los comisarios Marcial Escobar y Julio López buscan, especialmente, un auto Fiat Duna rojo que pertenecería a un familiar de uno de los mellizos Orellana, ante la presunción de que habría sido usado para el secuestro.
Los abogados mantienen una lucha mediática
El defensor de Miguel Angel "Piki" Orellana, Mario Mirra, y el representante de la familia de Adrián Mansilla, Carlos Posse, mantienen una verdadera batalla mediática, que trasciende su trabajo profesional ante la Fiscalía III.
Ayer, ambos afirmaron situaciones diferentes en torno de la calificación de la causa. Posse anunció que ya había sido cambiada de amenazas agravadas a privación ilegítima de la libertad, mientras Mirra aseguraba que no había elementos para que la fiscal Teresita Marnero tomara la decisión que podría sellar la suerte de Orellana y los otros tres detenidos, con una muy probable prisión preventiva (por las amenazas solamente no podría dictarse porque es un delito excarcelable; no como el de privación de la libertad o secuestro).
Sin embargo, en la Fiscalía III se informó, extraoficialmente, que ninguno de los dos tiene razón. La calificación no cambió todavía (eso podría ocurrir hoy o mañana), y los elementos de prueba que la Policía está aportando a cada momento parecen serios y creíbles.
Las pericias
Para la calificación de la causa judicial, además de los testimonios, resultan vitales las pericias que se ordenaron. Se buscan restos de sangre y de pelo en el Fiat Palio rojo y en la camioneta 4x4 de José Orellana, que están secuestrados. También las que se realizarán en el otro auto que se busca.
Además, se intenta profundizar la investigación en torno del supuesto robo en el negocio de Miguel "Piki" Orellana, ya que la Policía duda que sea real y, en tal caso, que Adrián Mansilla haya participado. Por ello se tomaron huellas dactilares y rastros de pisadas, con el fin de identificar a los supuestos ladrones.
Eso denunció el abogado de los Mansilla, Carlos Posse, mientras que fuentes policiales explicaron que desde el gremio de vendedores ambulantes estarían presionando a los puesteros de la feria de la ex terminal de ómnibus para que no declaren en contra de "Piki". Este es hermano de los mellizos José y Enrique Orellana, legislador e intendente de Famaillá, respectivamente, a quienes LA GACETA no pudo localizar en los últimos días para que den su opinión sobre el caso.
Hasta ayer, cuatro personas declararon en la sede de la Dirección de Investigaciones en presencia de quien sería la abogada del sindicato, Susana Sánchez Tardán, dando detalles del secuestro y descripciones de quienes se llevaron a Mansilla y del automóvil en el que lo habrían hecho. Pero es fundamental que esa declaración sea realizada ante la fiscal Teresita Marnero y la secretaria Liliana Fernández para que tenga validez judicial. Esas declaraciones, en tanto, son vitales en la investigación del secuestro, dado que hasta ahora sólo se cuenta con el testimonio de un niño de 12 años, ahijado de la víctima, quien estaba con él en la feria el domingo pasado, cuando se produjo el hecho. El chico dio varios detalles, pero faltarían otros elementos para reforzar la hipótesis.
El ataque
Ayer declaró en la causa sólo la madre de Mansilla, Marta Páez de Mansilla, quien ratificó su denuncia por amenazas en contra de Orellana. Ella dijo que el domingo a la mañana, horas antes del secuestro, el sospechoso fue con otros ocho o nueve hombres a buscar a su hijo, acusándolo de haberle robado unos $ 15.000 del "todo por $ 2" que tiene en 24 de Septiembre al 300 y donde trabajaba Mansilla. También habló, al salir de la Fiscalía III, del consumo de drogas en el entorno de "Piki", tal como lo hizo el viernes pasado ante LA GACETA.
Mientras tanto, y a nueve días de la desaparición de Mansilla, la Policía sigue buscándolo, aunque con muy pocas pistas sobre su posible ubicación. Además, anoche se realizaron varios allanamientos en viviendas de personas del entorno de los Orellana.
Los hombres que conducen los comisarios Marcial Escobar y Julio López buscan, especialmente, un auto Fiat Duna rojo que pertenecería a un familiar de uno de los mellizos Orellana, ante la presunción de que habría sido usado para el secuestro.
Los abogados mantienen una lucha mediática
El defensor de Miguel Angel "Piki" Orellana, Mario Mirra, y el representante de la familia de Adrián Mansilla, Carlos Posse, mantienen una verdadera batalla mediática, que trasciende su trabajo profesional ante la Fiscalía III.
Ayer, ambos afirmaron situaciones diferentes en torno de la calificación de la causa. Posse anunció que ya había sido cambiada de amenazas agravadas a privación ilegítima de la libertad, mientras Mirra aseguraba que no había elementos para que la fiscal Teresita Marnero tomara la decisión que podría sellar la suerte de Orellana y los otros tres detenidos, con una muy probable prisión preventiva (por las amenazas solamente no podría dictarse porque es un delito excarcelable; no como el de privación de la libertad o secuestro).
Sin embargo, en la Fiscalía III se informó, extraoficialmente, que ninguno de los dos tiene razón. La calificación no cambió todavía (eso podría ocurrir hoy o mañana), y los elementos de prueba que la Policía está aportando a cada momento parecen serios y creíbles.
Las pericias
Para la calificación de la causa judicial, además de los testimonios, resultan vitales las pericias que se ordenaron. Se buscan restos de sangre y de pelo en el Fiat Palio rojo y en la camioneta 4x4 de José Orellana, que están secuestrados. También las que se realizarán en el otro auto que se busca.
Además, se intenta profundizar la investigación en torno del supuesto robo en el negocio de Miguel "Piki" Orellana, ya que la Policía duda que sea real y, en tal caso, que Adrián Mansilla haya participado. Por ello se tomaron huellas dactilares y rastros de pisadas, con el fin de identificar a los supuestos ladrones.
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