Europa rechaza presiones para hacer más ajustes

No quiere aplicar en la región recetas impuestas ni por el G-20 ni por otros organismos internacionales, dijo el presidente francés Hollande. EEUU y el FMI quieren que las potencias de la zona euro ayuden a los países más complicados económicamente para evitar que la recesión se expanda a todo el mundo

20 Junio 2012
LOS CABOS, MÉXICO.- Líderes europeos rechazaron ayer las presiones para lanzar nuevas medidas rápidas contra su crisis de deuda y en cambio prometieron avanzar en un plan de integración económica de más largo plazo, con la esperanza calmar así la agitación de los mercados. En la cumbre de líderes del Grupo de los 20 (G-20), Europa reafirmó que considera pasos concretos para integrar al sector bancario de toda la zona euro. Se trata de una profunda reforma buscada por EEUU y otros países para romper el ciclo de países muy endeudados que rescatan a sus bancos en problemas, una solución que endeuda más a los gobiernos. Las reuniones de dos días, que terminaron ayer, se llevaron a cabo en medio de fuertes tensiones en los mercados. Los riesgos de que España -la cuarta mayor economía de la zona euro- necesite un gigantesco rescate internacional crecieron y complicaron las Bolsas.

El presidente francés, Francois Hollande, dijo que él y la canciller alemana, Angela Merkel, jugadores clave en la crisis europea que ya lleva más de dos años, son conscientes de que la zona euro tiene la responsabilidad de dar las soluciones. "Merkel y yo sabemos que Europa debe tener su propia respuesta", dijo al margen de la reunión del G-20 en el balneario mexicano de Los Cabos. "No debe ser dada a nosotros desde afuera", agregó."El FMI no esta allí para sostener a la zona euro, incluso si ha hecho eso con algunos países como vimos en Grecia", sostuvo.

El G-20 y el FMI han presionado a Europa para que den más apoyo a los miembros de la zona euro endeudados y fijen un calendario claro para construir una unión financiera, fiscal y política, pasos que consideran cruciales para salvar a la unión monetaria de Europa.

Grecia, Irlanda y Portugal, abrumados por sus deudas, tuvieron que recurrir a rescates internacionales y la zona euro prometió la semana pasada unos 100.000 millones de euros para sacar a flote al sistema bancario de España. Los peligros de que la creciente crisis de deuda en Europa arrastre a la economía global a una recesión por segunda vez en menos de cuatro años dominaron la cumbre del G-20, que agrupa a las mayores naciones industrializadas y emergentes. Los líderes del G-20 dejaron pocas dudas de que Europa es un actor crítico para estabilizar la recuperación global. El presidente de EEUU, Barack Obama, explicó con detalle a sus colegas los riesgos que pesan sobre el crecimiento en un mundo interconectado. Y mostró cómo cada región es muy dependiente de la demanda de la Unión Europea, el bloque económico más grande del mundo, para sus exportaciones y también para las inversiones. (Reuters)

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