17 Junio 2012 Seguir en 
BRASILIA.- La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff (foto), también partirá hoy hacia México para participar de la Cumbre del G-20. Lleva doble misión: instar a los países a impulsar el crecimiento económico, bajo el signo de la austeridad fiscal, y lograr apoyo para salvar la Conferencia de Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible (Río+20), de la que su país es anfitrión. Ante pares del grupo de países emergentes y desarrollados, Rousseff volverá a defender que la solución a los problemas derivados de la crisis económica que afecta a la Eurozona pasa por ensamblar políticas de austeridad fiscal con medidas de estímulo a la economía. Asimismo, instará a sus pares de países ricos a comprometerse con los objetivos de la Río+20, que busca alcanzar acuerdos en torno a metas de desarrollo sostenible para las próximas décadas, y a asumir compromisos financieros para lograrlos aun en medio de la crisis financiera. Sobre la salida de la crisis, Brasil aboga por soluciones que armonicen crecimiento económico con distribución de renta y combate a la pobreza, lo cual, para este gobierno, no es incompatible con políticas de equilibrio fiscal. "El crecimiento es necesario para que el ajuste no se haga en perjuicio de los intereses de los pueblos del mundo", dijo Rousseff. Esta se reunirá con el primer ministro de Italia, Mario Monti; con la canciller de Alemania, Ángela Merkel; con el presidente de Rusia, Vladimir Putin; y con representantes de los BRIC (grupo de países emergentes integrado por Brasil, Rusia, India y China). (DPA)
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