Los egipcios deciden quién los presidirá

Los comicios que se realizarán en Egipto, Francia y Grecia enfrentan a cada sociedad con sus propios problemas, pero con la crisis económica y política internacional como gran escenario general. Mientras que el socialismo francés cuenta con las mejores encuestas de su historia reciente, nada está en claro para el futuro de los otros países. Dudas y debates

CARAVANA. Mohammed Mursi, candidato de los Hermanos Musulmanes, encabeza una marcha en El Cairo, luego de las oraciones del viernes. REUTERS
CARAVANA. Mohammed Mursi, candidato de los Hermanos Musulmanes, encabeza una marcha en El Cairo, luego de las oraciones del viernes. REUTERS
16 Junio 2012
EL CAIRO.- Confundidos todavía por las recientes maniobras del Ejército y de la Justicia, los egipcios acudirán hoy y mañana a las urnas para escoger a un nuevo Presidente. El caos, la frustración y la confusión protagonizarán los comicios en los que se elegirá al sucesor del derrocado Hosni Mubarak.

El poco carismático candidato del Partido de la Libertad y la Justicia (de los Hermanos Musulmanes -HM-), Mohammed Mursi, se enfrentará al escurridizo ex primer ministro del dictador depuesto, el militar Ahmed Shafiq, quien para muchos es una reminiscencia del antiguo régimen. Por el momento está claro que la mayor parte de la población estará descontenta con el resultado, teniendo en cuenta que ninguno de los dos postulantes consiguió en la primera vuelta más de una cuarta parte de los votos y que representan a dos corrientes irreconciliables de la sociedad.

Por otro lado, muchos ciudadanos sienten incertidumbre, pues nadie sabe cuándo volverá a votarse para elegir al Parlamento (el Tribunal Constitucional consideró inconstitucional la conformación actual) ni qué funciones le dará la futura Constitución al nuevo mandatario y al poderoso Ejército. Ni siquiera está claro quién redactará la Carta Magna por venir.

Mursi representa a un islam conservador y de orientación capitalista, que considera que el feminismo y el individualismo son enfermedades contagiosas. Una victoria de Shafiq fortalecería, sin embargo, a las fuerzas que desearían un continuismo del mecanismo de Gobierno de Mubarak, aunque sin él, condenado a cadena perpetua por las muertes ocurridas en enero y febrero del año pasado, en el levantamiento de la Primavera Árabe.

Ante esta situación, son muchos los que desean no pasar por el trago electoral y llamaron al boicot. Su argumento es que tanto Mursi como Shafiq son ambiciosos, corruptos y mentirosos.

En lo que se refiere a Mursi, creen que su opinión está doblemente fundamentada, pues los HM rechazaron la propuesta de la izquierda y de los liberales de boicotear los comicios en respuesta a la decisión del Tribunal Constitucional de anular las elecciones parlamentarias y de permitir la candidatura de Shafiq, a pesar de su pasado en el régimen (lo cual estaba prohibido por una ley, que la Justicia anuló). Tras la caída de Mubarak, no se llevó a cabo ninguna reforma del sistema judicial ni se cambió a los jueces.

Por si fuera poco, el diario independiente Al Shorouk informó esta semana de la propuesta de un pacto secreto por parte de un líder de los HM al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. En virtud de esa propuesta, Mursi escogería como vicepresidente a un militar y el mariscal Mohammed Hussein Tantawi seguiría manteniéndose al frente de las Fuerzas Armadas. Trascendió que el Ejército la rechazó indignado, y aseguró que no precisaba garantías. La mayor parte de los analistas creen que el islamista podría alzarse con la victoria, a pesar de que en la primera ronda no consiguió más que el 24,8% de los votos. Ahora podría recibir el apoyo de los votantes del resto de candidatos de fe musulmana, que quedaron fuera de juego tras la primera ronda.

En el segundo lugar de la primera vuelta quedó Shafiq, con el 23,7% de los sufragios. Pero para los votantes laicos que en su momento apoyaron a Amre Mussa o al izquierdista Hamdien Sabbahi, el ex primer ministro de Mubarak no es una opción, debido a su anterior identidad política.

En el caso de que, en contra de las expectativas, Shafiq consiga imponerse, es de esperar que se produzcan fuertes protestas por parte de los islamistas y de la denominada juventud revolucionaria. Mursi ya anunció que de producirse manipulación electoral su formación llevará a cabo una nueva "revolución". Los analistas creen que los HM hablarán en cualquier caso de fraude, pues no han cesado de referirse a esta posibilidad, incluso teniendo en cuenta que contarán con observadores propios en los locales electorales.

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