15 Junio 2012 Seguir en 
DAMASCO.- El Gobierno sirio amenazó ayer a los opositores con una ofensiva militar si no deponen sus armas y se presentan a las autoridades hasta hoy, en una jornada que dejó una veintena de muertos en nuevos combates en todo el país, mientras que dos explosiones sacudieron la capital Damasco.
El ultimátum difundido por medios cercanos al régimen del presidente, Bashar al Assad, señala que en caso de que los opositores no cumplan con el plazo para su rendición, el Ejército irá contra "los terroristas con medios militares". El comunicado fue transmitido también al enviado especial de la ONU y de la Liga Árabe para la crisis siria, Kofi Annan.
Desde hace varios días, la oposición observa un cambio en la estrategia de las tropas de Al Assad, con la erradicación de algunos barrios de los rebeldes, principalmente árabes sunitas, para que se establezcan allí fuerzas leales al régimen, que pertenece a la minoría de los alauitas.
Ayer arribó a Haffeh una delegación de los observadores de la ONU y la encontró casi desierta, con edificios estatales incendiados, tiendas abandonadas, autos quemados, indicios de fuertes bombardeos y un cuerpo tirado en la calle, luego de días de intensos choques entre las fuerzas rivales.
Los rebeldes se retiraron de la zona el martes por la noche, pero se sumaron a Estados Unidos al advertir que algunos de los miles de ciudadanos que quedaban podían ser asesinados a sangre fría.
Arsenal polémico
El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos denunció que el Gobierno volvió a emplear armamento pesado y helicópteros en varios puntos del país, como en Homs, Daraá, Idlib y Al Rastán, donde perdió la vida el líder rebelde local, Ahmed Bahbuh.
Estados Unidos avaló el planteo, y remarcó la utilización de armas y equipos de procedencia rusa en las operaciones militares, afirmación refutada por Moscú que sostuvo que el material vendido sólo puede ser utilizado en actividades de defensa. La portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Victoria Nuland, alertó de que hay nuevos helicópteros de combate rusos de camino a Siria, tal como había señalado Hillary Clinton. El canciller ruso, Serguei Lavrov, a su vez, responsabilizó a EEUU de entregar armas a los "países de la región" para que terminen en manos de los rebeldes.
Amnistía Internacional (AI), en tanto, publicó un informe en el que acusa al régimen de cometer abusos a los derechos humanos "con impunidad", y lo acusó de castigar de forma sistemática a las comunidades que respaldan el levantamiento contra Al Assad. "(Hay) una política de Estado para vengarse de comunidades sospechosas de apoyar a la oposición e intimidar a los ciudadanos a la sumisión".
Las potencias mundiales siguen divididas sobre qué hacer ante este conflicto, virtualmente fuera de control. El 30 habrá una reunión de crisis en Ginebra para intentar reflotar el plan de paz. Rusia y China, ambos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU con poder de veto, han bloqueado las condenas a Al Assad o los pedidos de que renuncie. (AFP-DPA-Reuters)
El ultimátum difundido por medios cercanos al régimen del presidente, Bashar al Assad, señala que en caso de que los opositores no cumplan con el plazo para su rendición, el Ejército irá contra "los terroristas con medios militares". El comunicado fue transmitido también al enviado especial de la ONU y de la Liga Árabe para la crisis siria, Kofi Annan.
Desde hace varios días, la oposición observa un cambio en la estrategia de las tropas de Al Assad, con la erradicación de algunos barrios de los rebeldes, principalmente árabes sunitas, para que se establezcan allí fuerzas leales al régimen, que pertenece a la minoría de los alauitas.
Ayer arribó a Haffeh una delegación de los observadores de la ONU y la encontró casi desierta, con edificios estatales incendiados, tiendas abandonadas, autos quemados, indicios de fuertes bombardeos y un cuerpo tirado en la calle, luego de días de intensos choques entre las fuerzas rivales.
Los rebeldes se retiraron de la zona el martes por la noche, pero se sumaron a Estados Unidos al advertir que algunos de los miles de ciudadanos que quedaban podían ser asesinados a sangre fría.
Arsenal polémico
El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos denunció que el Gobierno volvió a emplear armamento pesado y helicópteros en varios puntos del país, como en Homs, Daraá, Idlib y Al Rastán, donde perdió la vida el líder rebelde local, Ahmed Bahbuh.
Estados Unidos avaló el planteo, y remarcó la utilización de armas y equipos de procedencia rusa en las operaciones militares, afirmación refutada por Moscú que sostuvo que el material vendido sólo puede ser utilizado en actividades de defensa. La portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Victoria Nuland, alertó de que hay nuevos helicópteros de combate rusos de camino a Siria, tal como había señalado Hillary Clinton. El canciller ruso, Serguei Lavrov, a su vez, responsabilizó a EEUU de entregar armas a los "países de la región" para que terminen en manos de los rebeldes.
Amnistía Internacional (AI), en tanto, publicó un informe en el que acusa al régimen de cometer abusos a los derechos humanos "con impunidad", y lo acusó de castigar de forma sistemática a las comunidades que respaldan el levantamiento contra Al Assad. "(Hay) una política de Estado para vengarse de comunidades sospechosas de apoyar a la oposición e intimidar a los ciudadanos a la sumisión".
Las potencias mundiales siguen divididas sobre qué hacer ante este conflicto, virtualmente fuera de control. El 30 habrá una reunión de crisis en Ginebra para intentar reflotar el plan de paz. Rusia y China, ambos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU con poder de veto, han bloqueado las condenas a Al Assad o los pedidos de que renuncie. (AFP-DPA-Reuters)







