El primer ministro británico se olvidó a su hija en un pub

Cameron y su familia almorzaron con amigos en las afueras de Londres. Cuando se retiraron, cada uno pensó que la niña de ocho años iba en el auto del otro.

UNA FAMILIA MUY NORMAL. Cameron, en una imagen de archivo con su esposa y sus hijos. FOTO TOMADA DE AGENCIA AP
UNA FAMILIA MUY NORMAL. Cameron, en una imagen de archivo con su esposa y sus hijos. FOTO TOMADA DE AGENCIA AP
11 Junio 2012
LONDRES, Inglaterra.- Es la pesadilla de todo padre: llegar a casa y darse cuenta de que uno se ha olvidado de uno de los niños en el restaurante. Le pasa hasta a los primeros ministros, solo que en ese caso se trata de un problema de Estado, como el que enfrenta ahora David Cameron.

Hoy, la oficina del premier británico confirmó que hace un par de semanas se olvidó a su hija de 8 años, Nancy, en un pub, luego del almuerzo familiar del domingo.

"¿Dónde está Nancy?", se preguntaron al mismo tiempo David y Samantha Cameron, cuando volvieron a casa después de tomar unas pintas de cerveza con unos amigos en el pub The Plug, cerca de residencia de fin de semana en Chequers.

La niña se había quedado en el bar, y allí estuvo 15 minutos, esperando que vuelva su padre. El "descuido" le ha costado a Cameron que cuestionen sus habilidades como padre. "El Primer Ministro abandona a su hija en un pub", tituló el diario sensacionalista "The Sun", que hizo hincapié en la tendencia de Cameron a relajarse más de la cuenta y desconectar de todo lo que le rodea.

El "descuido" tiene una explicación relativamente fácil, aunque ha puesto en dificultades a la custodia del primer ministro. Terminado el almuerzo, David y Samantha Cameron se levantaron para el regreso, sin darse cuenta de que Nancy se había ido al baño sin avisar. Como, por cuestiones de seguridad, viajan en coches separados, el padre pensó que se había ido con la madre, y viceversa. Nadie la echó en falta hasta que llegaron a la casa en Chequers, contaron a los niños (Florence, Arthur...) y se percataron de que faltaba la mayor, Nancy.

Una llamada al pub bastó para tranquilizar a los padres. Allí estaba la niña, esperando pacientemente hasta la llegada del propio Cameron, que intentó deshacer personalmente el entuerto y se hizo cargo de la situación.

El incidente ocurrió hace tres semanas pero amenaza con pasarle factura a Cameron precisamente ahora, en la antesala de su comparecencia ante la comisión Leveson de ética periodística (el jueves) y en el momento más bajo de popularidad desde que llegó a Downing Street hace dos años. (Washingtonpost.com-Elmundo.es)

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