Obama intenta endurecer su imagen

Los republicanos sospechan de los demócratas por las filtraciones periodísticas sobre ataques

09 Junio 2012
WASHINGTON.- Las filtraciones a los medios de documentos clasificados sobre ataques cibernéticos a Irán y de aviones no tripulados (drones) en Pakistán por parte de Estados Unidos, han desatado un fuerte escándalo no tanto por su contenido sino por lo que los republicanos consideran una campaña del presidente, Barack Obama, para "endurecer" su imagen de cara a las elecciones del 6 de noviembre.

Altos funcionarios de los comités del Congreso estadounidense, responsables de actividades de inteligencia y seguridad, criticaron duramente las publicaciones de las últimas semanas, a las que prometieron poner freno por considerar que ponen en peligro la seguridad nacional. Las últimas aparecieron en The New York Times, la semana pasada, donde se mencionó que Obama ordenó personalmente ataques de drones contra terroristas en una "lista de la muerte" y una serie de sabotajes virtuales contra el programa nuclear iraní mediante el gusano informático Stuxnet. The Wall Street Journal informó que el FBI abriría una investigación por las filtraciones, citando fuentes anónimas.

El senador republicano John McCain, que perdió frente a Obama las presidenciales de 2008, señaló: "difícil escapar a la conclusión de que hay una motivación política". Remarcó que las noticias hacen a Obama parecer "fuerte y decisivo en cuestiones de seguridad nacional, en medio de la campaña por la reelección" y, junto con otros políticos, exigieron una investigación a cargo de un fiscal especial.

La senadora demócrata, Dianne Feinstein, alegó que aún no decidió si se necesita una acusación especial, porque ese tipo de investigaciones pueden llevar años, pero dijo el Congreso está investigando y trabajando sobre nuevos controles legislativos. "Si la gente no quiere trabajar con EEUU porque no pueden confiar en que guardemos un secreto, es algo muy grave", señaló.

La Casa Blanca negó que Obama hubiera aprobado una operación de prensa. "Cualquier sugerencia de que esta administración autorizó filtraciones de información clasificada para obtener beneficios políticos es profundamente irresponsable", dijo el vocero, Jay Carney.

Bajo el gobierno de George W. Bush, la Casa Blanca sí estuvo implicada en entregar a los medios documentos secretos de inteligencia, sobre la existencia de supuestas armas de destrucción masiva en Irak, en una estrategia para ampliar el apoyo público de cara a la invasión del país en 2003, para derrocar a Saddam Hussein. Todo fue infundado y no halló evidencia alguna. Un tribunal condenó a prisión, por distintas aristas de este escándalo, a la periodista Judith Miller y a Lewis Libby, alto asesor del vicepresidente Dick Cheney, luego indultado por Bush.

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