Nacer en el agua, al calor del hogar

19 Mayo 2012
"Tener a mi hija como yo lo había soñado, en un ambiente cálido, en la tranquilidad e intimidad de mi hogar fue una experiencia única; con mi marido lo sentimos como lo mejor que nos regaló la vida", dijo Florencia Vera (34), que tuvo su primer parto en un sanatorio y el segundo, hace apenas un par de meses, en su casa. En un sanatorio, opinó, una debe ajustarse a las reglas de esa institución; y los deseos y necesidades de la madre quedan en un segundo plano.

"En un sanatorio a las reglas las ponen ellos, y se realizan prácticas que no quería para mí, como el goteo, y la episiotomía. Leyendo y escuchando experiencias de otras amigas, me decidí a tener mi segundo parto en casa. Fue increíble, porque además de hacerlo en la tranquilidad de mi hogar, acompañada por mi marido, optamos para dar a luz a mi segunda hija en el agua", dijo

Contó que para la bebé fue también muy beneficioso, porque no sufrió, y pasó de un ambiente líquido dentro de su panza a otro muy similar. "No hubo forcejeos ni otras intervenciones a veces innecesarias, y psicológicamente para la madre es mucho mejor, porque no se está pendiente del dolor, o de un desgarro", opinó. "Todas las mujeres estamos preparadas para que este proceso sea maravilloso; el parto es algo natural; e influye el trato que nos den los médicos que nos asisten en las consultas", consignó. "Apenas salió la tuve sobre mi pecho, no hubo apuro en cortar el cordón. Leí por ahí que la forma de nacer tiene mucha importancia en el desarrollo de la personalidad", afirmó.

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