El rechazo al ajuste fiscal golpeó fuerte al discurso de Merkel

La canciller germana perdió en el principal Estado de su país, aunque todavía tiene posibilidades de retener el cargo en la elección de 2013.

15 Mayo 2012

MARIA LAURA ARÁOZ

COLUMNISTA DE DPA

"Una derrota amarga y dolorosa", calificó ayer la canciller germana, Ángela Merkel, el derrumbe histórico sufrido el domingo por los democristianos que ella conduce en los comicios en un Estado (Land) clave en Alemania.

La debacle de la Unión Cristiano Demócrata (CDU), el partido de Merkel, con el peor resultado de su historia en el poderoso Renania del Norte-Westfalia, frente a los socialdemócratas y a los verdes (los vencedores obtuvieron el 39% de los votos, frente a cerca del 25% de sus rivales conservadores) enviaron el mensaje de que la población está cansada de la letanía oficial del "hay que recortar".

Con casi 18 millones de habitantes (y un Producto Bruto Interno similar al de toda la Argentina -NdlR-), Renania del Norte-Westfalia es el Estado más poblado del país y una especie de Alemania en miniatura. Y también es el más endeudado.

En este Land se forjó en base al acero y al carbón el bienestar de la República Federal de Alemania durante la guerra fría, el llamado "milagro económico" germano. Pero, con los años, quedó rezagado frente a las ascendentes regiones del sur y sus municipios están más empobrecidos que muchos en el antiguo Este comunista, que ocupaba la autodefinida República Democrática Alemana.

La primera ministra socialdemócrata regional, Hannelore Kraft, y su Gobierno de minoría con Los Verdes heredaron hace dos años una administración con un gasto público desbordado, pero no lograron reducir la carga sustancialmente. Es más, la mandataria tuvo que adelantar los comicios después de que el Parlamento local le negara el aval a un presupuesto que contemplaba nuevas deudas por 4.000 millones de euros (cerca de U$S 5.150 millones).

El mensaje de que "hay que ahorrar" y "cuidado con llegar a una situación como la de Grecia" que propagó el candidato de Merkel, el ministro nacional de Medio Ambiente y gran perdedor del domingo, Norbert Röttgen, cayó en saco roto en una región de fuerte tradición obrera.

Consejos
La canciller, sin embargo, se resistió a esta lectura de la jornada electoral e insistió en su receta para afrontar la crisis que asola gran parte del continente. Incluso insistió con sus recomendaciones hacia Grecia, que atraviesa su propia y aguda crisis.

Merkel sigue gozando de una autoridad indiscutida dentro de su partido y a nivel nacional, pero todavía falta para la gran cita electoral de septiembre de 2013, cuando se renueve la Cancillería. Antes tiene dos oportunidades de recuperar terreno: el 20 de enero del próximo año, en Baja Sajonia, donde las encuestas ven peligrar la coalición entre su CDU y el Partido Liberal; y luego las del 26 de mayo de ese año, en las votaciones comunales que tendrán lugar en Schleswig-Holstein.

Por de pronto, hoy podrá dejar atrás la amargura y recuperar su papel favorito de "Canciller de todos los alemanes" cuando reciba por primera vez al flamante presidente francés, el socialista François Hollande (volará a Berlín especialmente para la reunión, tras jurar el cargo) ganador de las elecciones en el país vecino con una promesa de menor austeridad y más crecimiento.

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