Borrachos, se colaron en un zoológico y se despertaron con un pingüino

Los dos británicos no se acuerdan de lo que hicieron. Recibieron una multa y una reprimenda.

SANO Y SALVO. Los dos amigos pusieron al pingüino en la bañera para refrescarlo. FOTO TOMADA DE BBC.CO.UK SANO Y SALVO. Los dos amigos pusieron al pingüino en la bañera para refrescarlo. FOTO TOMADA DE BBC.CO.UK
03 Mayo 2012
BRISBANE, Australia.- La "travesura" de borrachos les costó 1.000 dólares (cada uno) a dos amigos británicos que estaban de vacaciones en Australia. Después de tomar cantidades ingentes de vodka en una fiesta en la playa, no encontraron nada mejor que meterse en un zoológico y robarse un pingüino. Antes, se metieron a nadar en el estanque de los delfines y dejaron un matafuegos en la pileta de los tiburones. Al día siguiente, y sin saber cómo, se encontraron con el pingüino Dirk en su departamento.

Los británicos Rhys Owen Jones, un ex soldado de 21 años; y Keri Mules, un albañil de 20, recibieron una multa de US$1.000 cada uno por llevarse a Dirk del parque Sea World de Brisbane, en la costa de Queensland. Ambos admitieron el robo ante los magistrados de la ciudad, aunque no recordaban en detalle lo que pasó hace unas semanas.

Sí recordaban el susto que sintieron cuando despertaron de la borrachera y se dieron cuenta que tenían un pingüino en casa, según informó la cadena BBC.

A partir de ahí los detalles son borrosos. Los magistrados, sin embargo, reconstruyeron la ruta de los dos amigos: primero se metieron a nadar con los delfines, luego arrancaron un extintor y se lo tiraron a los tiburones y, finalmente, se llevaron al pequeño Dirk.

"Lo sentimos", señaló un Jones arrepentido mientras admitía junto a su amigo Mules los cargos de la corte australiana: allanamiento, robo y mantenimiento de un animal protegido.

El representante legal de los acusados, Bill Potts, afirmó que los amigos no tenían ninguna intención de hacerle daño al animal. Prueba de ello, subrayó, es que intentaron alimentarlo.

Aquella mañana, con la resaca del vodka y sin saber qué hacer con el pingüino, Jones y Mules decidieron ponerlo en la ducha para refrescarlo.

Luego le dieron de comer y, finalmente, optaron por dejarlo en un riachuelo cercano para ver si así llegaba por sus propios medios al mar, detalla el diario "The Australian".

La solución parecía perfecta, pero varios vecinos les vieron con la inusual mascota y llamaron a la policía.

"Eran turistas inmaduros y estúpidos, pero no había mala intención en sus acciones", comentó el magistrado australiano Brian Kucks.

"Podrían haber terminado en la morgue si se hubiesen metido en el recinto equivocado. El de los osos polares por ejemplo. La próxima vez que vayan de fiesta consideren beber un poco menos de vodka", les dijo a los jóvenes.

Jones y Mules escribieron una carta de disculpa al parque Sea World y al público australiano. El pingüino Dirk, por su parte, regresó sano y salvo al parque después de la aventura. (BBC.co.uk)

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