HORIZONTE. Palacios quiere verse titular y Martínez, no perder su lugar. LA GACETA / FOTO DE NICOLÁS IRIARTE
SALTA.- Puede minimizarse la historia, el entorno, la previa, pero nadie da ni dará por sentado que un clásico es un partido ordinario. Jamás. Hay que ganarlo siempre. Las excusas, sean de verano, invierno o por los puntos, no entran en juego. Se gana o se pierde, se dice, aunque a veces el empate cae como anillo al dedo en la mano de los protagonistas. Eso pasó en el primer round del Torneo 100 años LA GACETA. Y ya fue. Los alegatos en defensa propia, varios y justificados, hablaban de dos bandos casi sin roce ni contacto con la pelota y el físico. Llegaron de las vacaciones y les dieron la ropa para salir a jugar, por eso la pesadilla.
Pero ahora el tiempo pasó y las expectativas son otras. Bah, deberían ser, porque los dos están trabajados como para no aburrir al hincha. ¿Qué puede esperarse del cruce de mañana? Por la vereda de 25 y Chile, la ilusión de un buen resultado roza las nubes del cielo gris de La Linda. Las ganas están, el trabajo también. ¿Y el fútbol? Todo bien. O sea, y visto desde afuera, el cronograma se llevó a cabo a la perfección.
Pasó lo peor de lo peor, llámese los días de eternas y fulminantes rutinas de ejercicios físicos. Luego llegaron los amistosos y el constante contacto con la caprichosa. La casa celeste y blanca está en orden en todo sentido. Es más, ni lesionados de seriedad lamentó el cuerpo técnico durante su estadía en el Complejo Confraternidad.
Si el "decano" tendrá ventaja o no frente a un rival de otra categoría, eso se verá en el rectángulo. Lo seguro, la apuesta de continuar por la línea del cierre de 2011 es el objetivo. Eso se intentó hacer en los juegos de cortesía contra Gimnasia (J) y Juventud Antoniana. La construcción de las victorias de Atlético siempre comienzan de atrás hacia adelante y del medio hacia adelante. La clave de su efectividad hace base en la presión, algunas veces enfermiza para el enemigo. La fórmula de los cuatro lanceros del medio se limó como lima nueva, valga la redundancia. Se asfixia y al rato se mata, pide Llop, mientras reclama reventar el arco en vez de buscar un lujo. Los goles hay que hacerlos, no intentar dibujarlos.
La defensa, bien acomodada, encontró la sintonía del pasado. En la aduana, Iuvalé y Barrado no perdieron le fe en sus cualidades de sabueso y arquitecto. Por afuera, Montiglio está encendido en las gateras y Espínola, el reemplazo del suspendido Longo, tiene una buena chance de mostrarse nuevamente de que puede. Arriba quizás pasen las dudas del momento. "Necesito goles", deseó "Chocho". La referencia ya la tiene, aunque estará ausente en el Monumental. Jairo no llegará, entonces el rol de artillero caerá sobre Cristian Palacios, una de las mayores apuestas del técnico, y Salvatierra. Habilidad no les falta a ninguno de los dos, sí tamaño; aunque la velocidad será la clave de estos dos petisos para burlar zaga "santa", descorchar el champú y servirlo en la copa LA GACETA.
En fin, si alguien se pregunta si Atlético está listo para el clásico y para el torneo, la respuesta es 70/30. Tiene todo, sólo le falta seguir hilando fino hasta toparse con la perfección, exigida por Llop.
Pero ahora el tiempo pasó y las expectativas son otras. Bah, deberían ser, porque los dos están trabajados como para no aburrir al hincha. ¿Qué puede esperarse del cruce de mañana? Por la vereda de 25 y Chile, la ilusión de un buen resultado roza las nubes del cielo gris de La Linda. Las ganas están, el trabajo también. ¿Y el fútbol? Todo bien. O sea, y visto desde afuera, el cronograma se llevó a cabo a la perfección.
Pasó lo peor de lo peor, llámese los días de eternas y fulminantes rutinas de ejercicios físicos. Luego llegaron los amistosos y el constante contacto con la caprichosa. La casa celeste y blanca está en orden en todo sentido. Es más, ni lesionados de seriedad lamentó el cuerpo técnico durante su estadía en el Complejo Confraternidad.
Si el "decano" tendrá ventaja o no frente a un rival de otra categoría, eso se verá en el rectángulo. Lo seguro, la apuesta de continuar por la línea del cierre de 2011 es el objetivo. Eso se intentó hacer en los juegos de cortesía contra Gimnasia (J) y Juventud Antoniana. La construcción de las victorias de Atlético siempre comienzan de atrás hacia adelante y del medio hacia adelante. La clave de su efectividad hace base en la presión, algunas veces enfermiza para el enemigo. La fórmula de los cuatro lanceros del medio se limó como lima nueva, valga la redundancia. Se asfixia y al rato se mata, pide Llop, mientras reclama reventar el arco en vez de buscar un lujo. Los goles hay que hacerlos, no intentar dibujarlos.
La defensa, bien acomodada, encontró la sintonía del pasado. En la aduana, Iuvalé y Barrado no perdieron le fe en sus cualidades de sabueso y arquitecto. Por afuera, Montiglio está encendido en las gateras y Espínola, el reemplazo del suspendido Longo, tiene una buena chance de mostrarse nuevamente de que puede. Arriba quizás pasen las dudas del momento. "Necesito goles", deseó "Chocho". La referencia ya la tiene, aunque estará ausente en el Monumental. Jairo no llegará, entonces el rol de artillero caerá sobre Cristian Palacios, una de las mayores apuestas del técnico, y Salvatierra. Habilidad no les falta a ninguno de los dos, sí tamaño; aunque la velocidad será la clave de estos dos petisos para burlar zaga "santa", descorchar el champú y servirlo en la copa LA GACETA.
En fin, si alguien se pregunta si Atlético está listo para el clásico y para el torneo, la respuesta es 70/30. Tiene todo, sólo le falta seguir hilando fino hasta toparse con la perfección, exigida por Llop.








