BUENOS AIRES.- Se terminó la novela. Especulaciones, trascendidos, interpretaciones jurídicas y hasta también amenazas envolvieron hasta ayer el acto de toma de juramento de la presidenta, Cristina Fernández, el sábado, ocasión en la que asumirá el cargo por segundo vez. Finalmente, el titular del Senado y vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, confirmó que estará presente en la reasunción y dijo que está "dispuesto a superar cualquier situación incómoda" que se presente durante la ceremonia. "Más allá de algunas críticas, esperemos que reine la madurez; estamos dispuestos a sobrellevar cualquier situación incómoda", aseguró el mendocino, a pocos días de finalizar su mandato.
Ceremonial de la Casa Rosada y del Senado organizaron la ceremonia "de conformidad con el artículo 93 de la Constitución, para que Cobos proceda, como titular del Senado, a tomar juramento a la Presidenta reelecta".
Cobos pidió "silencio" a los que opinan sobre su participación en la ceremonia y aseguró que desconoce cualquier alternativa que no sea la de tomarle juramento a la jefa de Estado. "Es un honor poder dar cumplimiento a lo que está establecido en la Constitución", afirmó el radical. En cuanto a quienes creen que debería excusarse de participar en la ceremonia, el titular del Senado les recomendó "silencio, prudencia y respeto".
A ser consultado sobre si temía vivir el sábado un momento incómodo, destacó que "si yo me hubiera manejado en estos cuatro años evaluando si una situación iba a ser incómoda o iba a tener algún tipo de problemas no habría actuado. La satisfacción mía es cumplir hasta el último día, hasta el último minuto lo que establece la Constitución", subrayó.
La polémica comenzó a clarificarse cuando la jefa de Estado dispuso que Cobos cumpla con las normas constitucionales ante la Asamblea Legislativa el 10 del corriente, cuando comenzará su segundo mandato.
El anuncio descolocó a varios funcionarios y dirigentes kirchneristas, como el propio vicepresidente electo, Amado Boudou, que había dicho que le "gustaría no tener nada que ver con Cobos, ni tenerlo cerca". La pretensión de Boudou fue desoída por la Presidenta y el sábado tendrá que jurar frente al mendocino. También el jefe del bloque "K" en Senadores, Miguel Pichetto, había insistido en que Cobos faltara a la ceremonia por "razones constitucionales".
La diputada nacional "K" Diana Conti quedó también desairada. "Lo dije antes y lo repito: Cobos debió haber dado un paso al costado. Claro que es probable que Cobos la pase mal y que vea o escuche algún gesto de desaprobación", respondió Conti sobre posibles reacciones de militantes "K".
En tanto, Ricardo Gil Lavedra, acotó que Boudou, una vez asumido el cargo de vicepresidente "le colocará la banda a la Presidenta".
Pese esto último, hay dudas sobre cómo será la entrega de los atributos de mando: el bastón y la banda presidencial. "Es un tema a convenir", aclaró el subdirector de Ceremonial del Senado, Juan Manuel Antequera, que recordó el antecedente de 1995, cuando Carlos Menem ingresó al Congreso para jurar con la banda en el pecho y bastón en mano. No se sacó los atributos.
También se planteó que sean los hijos de la Presidenta, Máximo y Florencia, quienes la asistan. El constitucionalista Félix Loñ explicó que la Constitución nada prevé respecto del traspaso de los atributos y descartó la alternativa de que los hijos tengan un rol central en esa instancia de la ceremonia. "Los hijos no son ninguna institución. No tienen nada que ver con la transferencia del poder ni de los atributos de mando", afirmó ante "La Nación". (DyN-NA-Especial)
Ceremonial de la Casa Rosada y del Senado organizaron la ceremonia "de conformidad con el artículo 93 de la Constitución, para que Cobos proceda, como titular del Senado, a tomar juramento a la Presidenta reelecta".
Cobos pidió "silencio" a los que opinan sobre su participación en la ceremonia y aseguró que desconoce cualquier alternativa que no sea la de tomarle juramento a la jefa de Estado. "Es un honor poder dar cumplimiento a lo que está establecido en la Constitución", afirmó el radical. En cuanto a quienes creen que debería excusarse de participar en la ceremonia, el titular del Senado les recomendó "silencio, prudencia y respeto".
A ser consultado sobre si temía vivir el sábado un momento incómodo, destacó que "si yo me hubiera manejado en estos cuatro años evaluando si una situación iba a ser incómoda o iba a tener algún tipo de problemas no habría actuado. La satisfacción mía es cumplir hasta el último día, hasta el último minuto lo que establece la Constitución", subrayó.
La polémica comenzó a clarificarse cuando la jefa de Estado dispuso que Cobos cumpla con las normas constitucionales ante la Asamblea Legislativa el 10 del corriente, cuando comenzará su segundo mandato.
El anuncio descolocó a varios funcionarios y dirigentes kirchneristas, como el propio vicepresidente electo, Amado Boudou, que había dicho que le "gustaría no tener nada que ver con Cobos, ni tenerlo cerca". La pretensión de Boudou fue desoída por la Presidenta y el sábado tendrá que jurar frente al mendocino. También el jefe del bloque "K" en Senadores, Miguel Pichetto, había insistido en que Cobos faltara a la ceremonia por "razones constitucionales".
La diputada nacional "K" Diana Conti quedó también desairada. "Lo dije antes y lo repito: Cobos debió haber dado un paso al costado. Claro que es probable que Cobos la pase mal y que vea o escuche algún gesto de desaprobación", respondió Conti sobre posibles reacciones de militantes "K".
En tanto, Ricardo Gil Lavedra, acotó que Boudou, una vez asumido el cargo de vicepresidente "le colocará la banda a la Presidenta".
Pese esto último, hay dudas sobre cómo será la entrega de los atributos de mando: el bastón y la banda presidencial. "Es un tema a convenir", aclaró el subdirector de Ceremonial del Senado, Juan Manuel Antequera, que recordó el antecedente de 1995, cuando Carlos Menem ingresó al Congreso para jurar con la banda en el pecho y bastón en mano. No se sacó los atributos.
También se planteó que sean los hijos de la Presidenta, Máximo y Florencia, quienes la asistan. El constitucionalista Félix Loñ explicó que la Constitución nada prevé respecto del traspaso de los atributos y descartó la alternativa de que los hijos tengan un rol central en esa instancia de la ceremonia. "Los hijos no son ninguna institución. No tienen nada que ver con la transferencia del poder ni de los atributos de mando", afirmó ante "La Nación". (DyN-NA-Especial)
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