El germen de algo distinto

Por Sergio Berensztein - Director de Poliarquía Consultores

Por Redacción Política 20 Noviembre 2011
Desde 2003 hasta la fecha, la oposición no logró recomponerse. Y esto está relacionado con la diferencia de recursos que maneja la Presidencia respecto de las otras fuerza, un proceso que profundizó el kirchnerismo en distintos espacios de poder.

Al margen de los personajes, hay un problema estructural dentro de la oposición, debido a una serie de obstáculos difíciles de superar, con la sola excepción del período observado en 2009. La oposición suele aparecer como desestructurada, con liderazgos contingentes, sin ideas y sin recursos. Cuando me refiero a la excepción, 2009, está relacionada con el conflicto entre el Gobierno y el campo y la crisis internacional. Durante ese período, el kirchnerismo hizo todo lo posible para que la oposición ganara las elecciones de medio turno.

Pero, luego, se recuperó la economía. La muerte de Néstor Kirchner le dio una nueva oportunidad para que Cristina Fernández reconstruyera su liderazgo. Y hasta cambiaron todas las normas electorales, con el fin de fortalecer la presencia del oficialismo.

Al margen de las peleas internas, como las que se sucedieron dentro de la Unión Cívica Radical, podemos decir que en el fondo la falta de protagonismo de la oposición en la Argentina es un problema más profundo, una cuestión compleja que no permite establecer, a ciencia cierta, cómo se reconstruye la oposición frente a un Gobierno que acumula recursos.

Sin embargo, hacia el futuro, hay una serie de interrogantes que se plantean en el mapa político nacional, a saber:

Cuál será el impacto de los ajustes que lanza el gobierno en los sectores medios de la sociedad que habían apoyado la reelección de la Presidenta sin ser kirchneristas. Esto es medidos en términos de popularidad. Puede ser que, enojados, sus integrantes busquen alternativas.

Qué puede pasar con la puja Gobierno-sindicatos. Hasta qué punto el peronismo seguirá acompañando el liderazgo de Cristina, de forma dócil. Esta es una semilla de un potencial enfrentamiento o desafío comenzando por la discusión salarial.

Otra cuestión a tener en cuenta es el impacto de la crisis internacional, más allá de los problemas económicos domésticos.

En definitiva, la oposición, en si misma, no tiene recursos para recomponerse. Ahora, si el Gobierno empieza a pagar los costos del ajuste y el mundo se complica, entonces se abren posibilidades para los opositores. ¿Qué oposición? Hay cuatro vectores: Mauricio Macri, Hermes Binner, la UCR y (un interrogante) el PJ disidente. A pesar de su fragmentación, pueden ser el germen de algo distinto.

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