El acuerdo volvió a faltar a la cumbre radical

Las principales fuerzas políticas, contrarias al kirchnerismo, siguen buscando recomponerse tras la dura derrota de octubre pasado. La Coalición Cívica y el socialismo tratan de buscar el norte de su estrategia, consolidando liderazgos internos, mientras la UCR sigue envuelta en un duro proceso interno por establecer elecciones directas de autoridades.

Por Redacción Política 20 Noviembre 2011
BUENOS AIRES.- Los distintos sectores del radicalismo fracasaron en su intento por reformar la Carta Orgánica para establecer la elección directa de sus autoridades y ahora deberán esperar hasta el año próximo para encarar una modernización, más allá de que había un consenso básico para realizar algunas modificaciones a su estructura después de las últimas elecciones.

El tono áspero y los disturbios durante el transcurso de la Convención que se llevó a cabo en la sede del Centro Asturiano de Vicente López hicieron cambiar el foco del cónclave por lo que la voluntad para modernizar la fuerza política quedó en un segundo plano y alrededor de las 3 de ayer los convencionales abandonaron el recinto ante la falta de quórum para continuar la discusión. Durante la madrugada, según pudo observar la agencia DyN, los principales dirigentes y sus voceros se retiraron ofuscados por el fracaso del primer encuentro formal tras las elecciones, en el que los reproches y los pases de factura se tornaron protagonistas.

El dirigente radical, Leopoldo Moreau, buscó ayer minimizar los incidentes que se produjeron el viernes, al afirmar que el encuentro fue "excelente y de un profundo debate", aunque insistió en advertir que el "anti-kirchnerismo bobo" ejercido en estos años llevó al partido al estado de crisis actual.

"Es toda una exageración y no pasó nada", fueron las palabras que utilizó el dirigente al ser consultado sobre el áspero intercambio que mantuvo con el jefe del bloque de senadores radicales, el alfonsinista Gerardo Morales, en medio de la acalorada discusión entre sectores enfrentados.

El viernes por la noche, Morales había reconocido: "es verdad que hay cosas que hemos hecho mal" pero también defendió su tarea al frente del Comité Nacional en la época de los ?radicales K?". El senador jujeño recordó: "nos hicimos cargo de un partido en llamas y resistimos la intención kirchnerista del partido único. Esto debemos tenerlo presente en el debate".

Al volver al clima enrarecido en el que se desarrolló el encuentro partidario del viernes, Moreau admitió que "es cierto que en algún momento se elevó la voz, etcétera, pero en una asamblea de 300, 400 congresales es absolutamente natural y normal".

Después de los incidentes registrados alrededor de las 21, los convencionales radicales continuaron con la lista de oradores prevista hasta ese momento y hacia la 1 de la madrugada, el ex candidato presidencia, Ricardo Alfonsín, volvió a tomar la palabra para reiterar su justificación de la estrategia electoral ante los cuestionamientos provenientes, en su mayoría, de la Cantera Popular y la Franja Morada. "Me hacen acordar cuando abucheaban a mi padre en la Sociedad Rural", les espetó en medio de los silbidos.

Ante las fuertes críticas que recibió la alianza con el peronista disidente Francisco de Narváez, Alfonsín enfatizó: "Asumo la responsabilidad por el error, queríamos ganar las elecciones, no queríamos una elección testimonial", y ahí logró traer un poco de concordia en un marco de hostilidad que apuntaba directamente a los referentes de su entorno.

El principal obstáculo para la reforma fue la falta de acuerdo entre el sector de los alfonsinistas del Movimiento de Renovación Nacional (Morena) que respaldaba la modificación pero, al mismo tiempo, operaba para que el sucesor de Ernesto Sanz -que deberá ser designado el 16 de diciembre- se elija por el método tradicional y no haya una presidencia de "transición". En cambio, los sectores de la juventud, los convencionales bonaerenses enrolados en los espacios de Moreau y Federico Storani y otros del interior pugnaban por imponer una moción en la que se declarara la caducidad de los mandatos y que la Convención Nacional, comandada por Hipólito Solari Yrigoyen, se hiciera cargo de manera provisoria de la conducción hasta la elección directa. El Morena había realizado una reunión íntima antes de llegar al recinto del Centro Asturiano para definir algunos puntos básicos de la propuesta y el acuerdo parecía estar encaminado cuando el presidente del partido, Sanz, llegó acompañado por el intendente electo de Córdoba, Ramón Mestre, el dirigente que conformó un grupo de jefes comunales de todo el país para marcar su poder territorial tras los comicios de octubre.

Sin embargo, el encendido tono de los discursos, los reproches de los sectores juveniles y la necesidad de hacer una autocrítica por el tercer puesto obtenido por Alfonsín motivaron el cambio de rumbo de la reunión, que no generó avances sobre quién podría llegar a ser el próximo titular del Comité Nacional y quiénes estarán al mando de los bloques legislativos. (DyN-NA)

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