Una situación que pudo haberse evitado

Las cinco horas de deliberaciones, seguro, dejaron algunos soldados heridos en el camino. La necesidad económica que atraviesa el plantel "santo" hizo que los jugadores decidieran aceptar los $ 150.000 que ofreció la dirigencia, a cuenta de la deuda.

PASO LA TORMENTA. Rodrigo Nieva y Gustavo Ibáñez encabezan el grupo en la práctica en La Ciudadela. LA GACETA / FOTO DE ENRIQUE GALÍNDEZ PASO LA TORMENTA. Rodrigo Nieva y Gustavo Ibáñez encabezan el grupo en la práctica en La Ciudadela. LA GACETA / FOTO DE ENRIQUE GALÍNDEZ
Por Miguel Eduardo Décima 19 Noviembre 2011
Lo que se vivió ayer en La Ciudadela podría haberse evitado. Exponer tan directamente a los protagonistas a una situación desgastante es algo incomprensible, teniendo en cuenta que luego de estos sucesos quedan algunos soldados heridos.

Los $ 150.000 que el empresario Emilio Luque facilitó a la dirigencia para destrabar el conflicto salarial con el plantel de San Martín, en un primer momento, no satisfizo a los jugadores. Pero, una vez más quedó demostrado que la necesidad, que desde hace un largo tiempo golpea las billeteras de los "santos", pudo más. Los jugadores terminaron aceptando una suma que estaba lejos de conformarlos. Como en toda deliberación entre muchos componentes, la decisión tardó en llegar y no se tomó por unanimidad.

"Pasa que nos tenemos que poner en la piel de cada jugador y analizar el tema uno por uno. Es natural que algunos puedan tener mayores necesidades económicas que otros para cobrar su sueldo. Por eso escuchamos todas las voces y terminamos aceptando lo que la mayoría decidió", dijo uno de los jugadores. "Nada ni nadie hará que la unión del grupo se rompa. Sabemos que en la medida que vayamos todos para el mismo lado vamos a lograr los objetivos deseados, tanto en lo económico como en lo deportivo", agregó el futbolista que pidió expresamente que no se publicara su nombre.

Sigue la tormenta
Que se entienda. En La Ciudadela se vienen momentos complicados en lo institucional y en lo económico. Allí, quienes tengan la responsabilidad de manejar este club con tanta historia deberán dejar a un lado apetencias personales para tratar, con el apoyo de todos, de devolver a la entidad a los primeros planos nacionales. No será una misión fácil, pero nada es imposible en la vida. Los jugadores ya lo demostraron. Tienen hambre de gloria.

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