El dilema de tener más votos, pero menos margen de acción

Kritz analiza las variables políticas y económicas del cambio de escena.

CONSEJO. Kritz llama a preservar. FORTUNAWEB.COM.AR
CONSEJO. Kritz llama a "preservar". FORTUNAWEB.COM.AR
Por Redacción Política 13 Noviembre 2011
El economista Ernesto Kritz entiende que hay razones políticas y económicas que explican el guiño que ha encendido el Gobierno para, aparentemente, doblar hacia el diálogo y dejar el derrotero de la crispación.

"Por un lado, Cristina Fernández alcanzó con el resultado de las elecciones en las que fue reelecta un poder muy grande. Mi impresión, incluso, es que ese poder es mayor que el que tuvo Néstor Kirchner en su momento. Eso le da capacidad para muchas cosas. Una de ellas es la de realizar cambios", describe.

"Por otra parte, también es cierto que la coyuntura le muestra al Gobierno mucho menos grado de libertad de acción que la que dispuso hasta ahora. A diferencia de lo que ocurrió durante el gobierno de Néstor Kirchner y la primera parte de la gestión de Cristina Fernández, ya no gozamos de las libertades del superávit fiscal, que hoy ya no existe. Hay déficit: no es muy grande, es cierto, pero lo hay. Otro tanto ocurre con las cuentas externas: hay una presión muy fuerte en el mercado cambiario. Todo esto implica un cambio muy fuerte, que impone una situación diferente", completó.

La novedad
Las cuentas fiscales están pensando mucho, asevera el especialista en economía laboral y políticas sociales. "Los subsidios equivalen a cuatro puntos del Producto Bruto Interno. Es mucho. Si no los tuviéramos, seguramente habría superávit para gastar en otras cosas. Lo mismo ocurriría si no hubiera la demanda de divisas que hay en estos momentos, y que se comió la tercera parte del superávit", detalla.

"Entonces, el Gobierno se encuentra, por un lado, con un enorme apoyo político, especialmente de los sectores medios, cuyos votos hicieron la diferencia. Y el respaldo se debe a la mejora del empleo, del ingreso y del consumo. Le doy especial importancia al incremento del empleo en blanco y formal, con las mejoras en materia de aumentos salariales y de seguridad social que ello implica. Pero aún con todo este poder político, la circunstancia lleva que, en lugar de imponer, haya que negociar y que consensuar. Me parece que es lo más racional, pero no estoy seguro de que termine ocurriendo. Al menos, hay señales que apuntan en ese sentido", manifiesta.

La historia
Kritz considera que el Gobierno (y especialmente las medidas de control del sistema cambiario aplicadas en el escenario post-electoral), tiene una enorme responsabilidad en las "expectativas crecientes de devaluación".

"Por supuesto, no sabemos qué porcentaje de la población está comprando dólares: sólo puede hacerlo quien tiene ahorros o activos líquidos. Precisamente, no creo que se trate de una sensación que se generaliza. Pero sí se ha acentuado por las disposiciones del Banco Central para frenar la salida de dólares: son medidas innecesarias. Ya teníamos salidas de capitales importantes, lo cual es entendible con la historia de los argentinos: cuando el tipo de cambio se ajusta oficialmente al 6% y los precios aumenta 25%, las expectativas de devaluación son importantes", contrastó.

El equilibrio
El profesor de post-grado en economía laboral de la Universidad de San Andrés analiza el escenario venidero sin pesimismos ni optimismos. "Entre las presiones locales, domésticas, y la crisis internacionales referidas más al comercio que a lo financiero, debemos esperar un crecimiento bastante menor que el de los últimos años. Lo mismo para el ingreso y, por ende, para el consumo. Pero el riesgo de una recesión y de una caída en los ingresos y los empleos es bastante bajo", augura.

"La sugerencia es que preservemos lo que hemos conseguido, para lo cual hay que reconocer el nuevo contexto. Es muy importante contar con una política económica con un programa anti-inflacionario, así como también la recuperación de algunos equilibrios. Las señales dadas con la supresión de subsidios es buena: hay que ver cómo será puesta en práctica. Pero las intervenciones administrativas para controlar el cambio son contraproducentes. Hay que abrir más el juego al funcionamiento de la demanda y el mercado, con limitaciones, pero reconociendo el contexto distinto", concluyó.

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