El homicidio de Marcos Toro reavivó la rivalidad entre dos familias de Villa 9 de Julio

La Policía investiga si el móvil del crimen del adolescente de 17 años está vinculado con un ajuste de cuentas por una muerte en febrero. La víctima fue sorprendida por una patota que le disparó a quemarropa. Denuncias cruzadas por ataques de las dos partes

23 Oct 2011
Lo sorprendieron al pasar el puente. Su familia dice que lo estaban esperando, y que lo mataron a sangre fría, sin darle la oportunidad de defenderse. Lo cierto es que el homicidio de Marcos Adrián Toro reavivó una disputa entre dos familias de Villa 9 de Julio, que se acusan mutuamente de amenazas, agresiones y asesinatos.

Para entender la disputa hay que remontarse unos ocho meses atrás. El 13 de febrero festejaron un cumpleaños en una casa del barrio 11 de febrero. Pasadas las 5, cuando salían de la fiesta, dos grupos de jóvenes comenzaron a insultarse, según la versión que maneja la Justicia.

El cruce de palabras fue subiendo de tono, hasta que comenzó una brutal pelea. Muchos corrían, otros gritaban. Incluso algunos afirmaron que escucharon disparos. En medio de la batalla, Jonathan David Luna cayó herido. Le habían asestado una puñalada en el estómago, que terminó siendo mortal.

Los testigos que hablaron con los investigadores les dijeron que Luna había salido en defensa de un primo, de 17 años, que estaba siendo brutalmente golpeado. Luego de ser apuñalado, los primos quedaron tendidos en el suelo, mientras los agresores desaparecían del lugar. Los heridos fueron llevados al Centro de Salud. A las pocas horas, Luna falleció.

Acusaciones cruzadas

La investigación del homicidio recayó en la fiscalía de Instrucción de la IX Nominación, a cargo de María de las Mercedes Carrizo. La funcionaria judicial trabajó con el personal de la división Homicidios y Delitos Complejos, supervisados por los comisarios Miguel Gómez y Hugo Cabeza.

Los policías comenzaron a recolectar pruebas en el lugar del hecho. Frente a la vivienda donde se había realizado el cumpleaños, encontraron muchos vidrios rotos, piedras y manchas de sangre. Varios de los asistentes a la fiesta fueron arrestados, y según los testigos, todo apuntaría a que el autor del homicidio sería Maximiliano Toro. El joven, luego de ser intensamente buscado, está preso en Villa Urquiza, esperando que la causa sea elevada a juicio, según contó su abogado defensor, Roberto Flores.

Desde entonces, tanto los Luna como los Toro comenzaron a denunciarse recíprocamente en la Seccional 10ª por constantes ataques y amenazas a sus casas y a sus familiares. Para los policías de esa dependencia no es extraño recibir la versión de algún miembro de esas familias, presuntamente agredido por la otra parte.

La muerte de Marcos
El viernes a la noche, Marcos Toro, que tenía 17 años, fue hasta la casa de un amigo en el barrio Sitravi. Cuando regresaba en una moto, al pasar el puente del ferrocarril que atraviesa por Estanislao del Campo y Panamá, fue rodeado por una patota, según contó una fuente policial.

El adolescente fue golpeado; cuando cayó al piso, uno de los agresores sacó un arma y le asestó tres disparos en distintas partes de la espalda. Falleció casi al instante. Luego, huyeron con rumbo desconocido.

A las pocas horas de la muerte del adolescente, los Luna denunciaron que un grupo de familiares de la víctima incendiaron dos de sus casas. El fiscal Guillermo Herrera ordenó que Verónica Toro, la madre del menor, fuera aprehendida. Ayer, pasado el mediodía, la mujer, que cumple prisión domiciliaria por una condena por venta de estupefacientes, recuperó la libertad luego de declarar ante Herrera y negar haber participado del supuesto ataque a los Luna.

"El apellido Toro no vale nada para la Justicia. Por eso no van a hacer justicia por la muerte de mi hijo", dijo Verónica Toro a LA GACETA en el velorio de Marcos. "Mi otro hijo sigue pagando lo que no hizo", agregó la mujer, en referencia a Maximiliano, el procesado por la muerte de Jonathan Luna.

Los Toro están convencidos que el homicidio del adolescente es un ajuste de cuentas por la muerte de Jonathan Luna. "Fue una emboscada. Cuando le pegaron los tres tiros (dos en la espalda y uno en la axila), le siguieron pegando culatazos en la cabeza", manifestó Karina, una tía de la víctima.

Ellos afirman que hay vecinos que vieron a los agresores, y los identificaron con nombre y apellido. Además, reiteraron los supuestos ataques y amenazas que dicen sufrir desde febrero. "La Policía no nos quiere tomar las denuncias. Nos persiguen por nuestro apellido. Nuestros hijos no pueden ni salir a la calle", comentó Marta Toro, otra tía de Marcos. "Yo estuve en esa fiesta, y vi lo que pasó. Nos persiguen. Incluso estuve presa un mes y medio por ese homicidio, y me tuvieron que soltar porque no había nada que me involucre", contó Estefanía Barros, amiga de los Toro.

La abogada Eliana Orellana, representante de los Luna, a través de un comunicado desligó a esta familia del homicidio de Marcos Toro. "No puede hacerse mención a una supuesta venganza al referirse a esta lamentable muerte ... Cristina Sosa (madre de Jonathan Luna) y su familia han sufrido numerosos actos que atentan contra su integridad física y contra sus viviendas ... Ninguna venganza le devolverá con vida a su hijo Jonathan ... ", versa el comunicado.

De acuerdo a lo informado por una alta fuente policial, hay cuatro sospechosos de haber participado del ataque que están siendo buscados intensamente por la Policía. Y todo parecería indicar que este es solo un capítulo más de la rivalidad entre estas dos familias de Villa 9 de Julio.
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