BUENOS AIRES.- El ex capitán de la Armada Alfredo Astiz, acusado por crímenes cometidos en el ámbito de la ESMA durante la dictadura militar, cuestionó hoy la validez del juicio que se lleva a cabo en su contra, al denunciar una presunta "persecución por motivos políticos que no busca justicia" y dijo ser víctima de "un linchamiento".
Al finalizar su alegato ante los jueces, el ex miembro de los Grupos de Tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), quien es conocido como "el ángel rubio" o "el ángel de la muerte", entregó un ejemplar de la Constitución Nacional al presidente del Tribunal Oral Federal 5, Daniel Obligado, para que por su intermedio se lo hiciera llegar al titular de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti.
En un acto que rubricó los cuestionamientos que formuló durante las dos horas que duró su alegato, Astiz se paró y se dirigió a Obligado, quien dijo tener "presente" el pedido de Astiz para elevar el ejemplar de la Carta Magna a Lorenzetti, a quien fustigó denunciándolo por presuntas presiones del Poder Ejecutivo respecto de los juicios.
"Esto no es un un juicio, sino una persecución por motivos políticos que no busca la Justicia", enfatizó el ex oficial de la Armada, quien está acusado de haberse infiltrado bajo el alias de Gustavo Niño en el primer grupo de Madres de Plaza de Mayo.
También está acusado por el posterior secuestro de un grupo de personas en la iglesia de la Santa Cruz, en diciembre de 1977, entre quienes se encontraban dos monjas francesas que pasaron a integrar la nómina de desaparecidos de la ESMA.
Astiz comenzó sus palabra finales previas al veredicto, minutos antes de las 10, en un extenso discurso en el que dio cuenta de lo que entendió como "falsas querellas y falsa fiscalía", mientras que sostuvo que estaba siendo juzgado por un tribunal "especial".
Durante su extensa exposición (a la que calificó de "informe" o "trabajo") Astiz hizo una única mención a los cargos que se le formularon durante el juicio, basando su discurso en una defensa política, similar a la que realizó ayer otro de los acusados, Adolfo Donda.
Fue así que cuestionó los exámenes de ADN que permitieron reconocer los cuerpos sepultados en el cementerio de General Lavalle, entre ellos los de la religiosa Leonie Duquet, y los de las madres Azucena Villaflor de Devincenti y María Esther Ballestrino de Careaga.
"¿No serán estos los cadáveres que necesitaban para esta parodia de juicio?", se preguntó apuntando a los cinco casos por los cuales se permitió acusarlo por el delito de homicidio, a la vez que cuestionó al Banco Nacional de Datos Genéticos, utilizando los argumentos esgrimidos por las defensas en la causa "Noble-Herrera", respecto de los hijos adoptivos de la dueña del diario Clarín. (NA)
Al finalizar su alegato ante los jueces, el ex miembro de los Grupos de Tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), quien es conocido como "el ángel rubio" o "el ángel de la muerte", entregó un ejemplar de la Constitución Nacional al presidente del Tribunal Oral Federal 5, Daniel Obligado, para que por su intermedio se lo hiciera llegar al titular de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti.
En un acto que rubricó los cuestionamientos que formuló durante las dos horas que duró su alegato, Astiz se paró y se dirigió a Obligado, quien dijo tener "presente" el pedido de Astiz para elevar el ejemplar de la Carta Magna a Lorenzetti, a quien fustigó denunciándolo por presuntas presiones del Poder Ejecutivo respecto de los juicios.
"Esto no es un un juicio, sino una persecución por motivos políticos que no busca la Justicia", enfatizó el ex oficial de la Armada, quien está acusado de haberse infiltrado bajo el alias de Gustavo Niño en el primer grupo de Madres de Plaza de Mayo.
También está acusado por el posterior secuestro de un grupo de personas en la iglesia de la Santa Cruz, en diciembre de 1977, entre quienes se encontraban dos monjas francesas que pasaron a integrar la nómina de desaparecidos de la ESMA.
Astiz comenzó sus palabra finales previas al veredicto, minutos antes de las 10, en un extenso discurso en el que dio cuenta de lo que entendió como "falsas querellas y falsa fiscalía", mientras que sostuvo que estaba siendo juzgado por un tribunal "especial".
Durante su extensa exposición (a la que calificó de "informe" o "trabajo") Astiz hizo una única mención a los cargos que se le formularon durante el juicio, basando su discurso en una defensa política, similar a la que realizó ayer otro de los acusados, Adolfo Donda.
Fue así que cuestionó los exámenes de ADN que permitieron reconocer los cuerpos sepultados en el cementerio de General Lavalle, entre ellos los de la religiosa Leonie Duquet, y los de las madres Azucena Villaflor de Devincenti y María Esther Ballestrino de Careaga.
"¿No serán estos los cadáveres que necesitaban para esta parodia de juicio?", se preguntó apuntando a los cinco casos por los cuales se permitió acusarlo por el delito de homicidio, a la vez que cuestionó al Banco Nacional de Datos Genéticos, utilizando los argumentos esgrimidos por las defensas en la causa "Noble-Herrera", respecto de los hijos adoptivos de la dueña del diario Clarín. (NA)






