El sistema parlamentario se opone a la eternidad en el poder

12 Octubre 2011
Por Aleardo F. Laria - DYN

BUENOS AIRES.- Las declaraciones de la candidata Elisa Carrió, acusando al también candidato Hermes Binner de propiciar una reforma constitucional para instalar un sistema parlamentario que brindaría cobertura a la re-reelección de Cristina Fernández son completamente infundadas. Sólo pueden provenir de una persona que ignora el funcionamiento del sistema parlamentario.

Si hay algo que caracteriza a este sistema es justamente su capacidad de "despedir" al Ejecutivo que pasa a tener un mandato delegado y revocable por el Congreso, opuesto a toda idea de "eternidad" en el poder.

Quien en cambio conoce a fondo el funcionamiento del sistema parlamentario europeo es el gurú del kirchnerismo, Ernesto Laclau, un profesor que vive en el Reino Unido, donde hace más de treinta años dicta una cátedra en la Universidad de Essex.

Laclau ha reiterado hace unos días sus conocidas preferencias por la reelección indefinida de los presidentes latinoamericanos. Pero al mismo tiempo, ha señalado que no es partidario del sistema parlamentario porque no se adapta a sus proyectos reeleccionistas.

Si se modificara la Constitución para que el Jefe de Gabinete (o un "primer ministro") fuera designado por la Cámara de Diputados, con esa única medida ya habría sistema parlamentario en la Argentina. Así se conseguiría que este alto cargo, al no depender del presidente, pudiera estar al frente de la Administración del Estado asumiendo una gestión más profesional de los asuntos públicos. Se convertiría en un delegado del Parlamento, al que debería rendir cuentas periódicamente, bajo el riesgo de ser destituido por una moción de censura. Una metáfora vinculada al deporte más popular nos permite obtener una aproximación realista sobre el funcionamiento del sistema parlamentario.

La Cámara de Diputados tendría los mismos poderes que la Comisión Directiva de un club de fútbol y podría cambiar al DT cuando lo considerara oportuno. En el sistema presidencialista que rige en la Argentina, en cambio, existe un DT por un período fijo de cuatro años, al que no se puede destituir, a pesar de los malos resultados obtenidos en el campo de juego.

El sistema parlamentario es, por lo tanto, enormemente flexible y la dependencia que el Jefe de Gabinete adquiere frente al Parlamento le impide hacer todas las picardías que el actual sistema presidencialista le permite hoy al Presidente.

Por esta razón, el sistema parlamentario ha sido adoptado por todas las constituciones modernas, que luego combinan, de una forma u otra, la distribución de facultades entre el presidente o jefe de Estado, quien conserva una función simbólica para representar al país en el exterior, con las facultades del primer ministro, o jefe del Gobierno.

Por consiguiente, tiene razón Laclau frente a Carrió: el sistema parlamentario no ofrece ninguna posibilidad de "eternidad". El presidente o jefe del Estado es designado por un período acotado y el primer ministro o jefe del Gobierno puede ser removido en cualquier momento en que se produzca una nueva mayoría en la Cámara de Diputados, ya sea por el resultado de una nueva elección o por un cambio en la composición de la coalición que lo ha designado.

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