"Estamos viviendo un modelo de país que tiene un Estado débil, pero un gobierno fuerte". La afirmación pertenece a Luis Alberto Romero, investigador del Conicet, profesor de la Universidad Nacional de Buenos Aires y Director del Centro de Estudios de Historia Política de la Universidad de San Martín.
Invitado por la Academia de Ciencias Morales, Políticas y Jurídicas de Tucumán, el historiador disertará hoy sobre el tema "El Estado Nacional ¿solución o problema?". "Voy a tratar de esbozar una visión de la historia de nuestro país, desde 1810, centrándome sobre todo en la última década del siglo XIX, para analizar la relación entre el Estado y los distintos actores interesados, es decir, las corporaciones", comentó el catedrático en diálogo telefónico, desde Buenos Aires, con LA GACETA.
Según Romero, cuando el Gobierno nacional desarrolla sus políticas, generalmente beneficia a ciertos sectores en detrimento de otros. Así, por ejemplo, cuando se quiso desarrollar la industria, se priorizó a este sector sobre otros, como por ejemplo, el campo argentino.
"Son estrategias normales en cualquier país. El tema es que, en algún momento del siglo XX, estas acciones se convirtieron en políticas interesadas. Y, en numerosas ocasiones, esos sectores beneficiados intentaron preservar lo que habían conseguido. Hasta se instalaron en el seno del mismo gobierno. Y allí comenzaron los conflictos de intereses. Esta situación, conocida como capitalismo asistido, tuvo mucho desarrollo durante la década del 50", contó el experto.
El liberalismo
Claro que, en los años 90, se intentó cambiar esta tendencia a través de las reformas neoliberales. Entonces se cambió las banderas del estatismo por las del liberalismo, pero el mecanismo prebendario siguió en pie.
"Hoy nos encontramos con un Estado muy maltrecho que sirve poco y nada a los intereses del país. Y el gobierno está integrado por gente que engorda", sentenció. En este contexto, aseguró que el kirchnerismo tiene hoy una fortaleza muy grande que se está notando en las urnas. "Esta fortaleza se asienta en un contexto internacional muy favorable. Esto le permite financiar con holgura muchos de sus programas de asistencia y, de esta manera, motorizar el desarrollo económico", señaló.
Sin embargo, esta fortaleza es engañosa. Según Romero, el Gobierno es fuerte a costa de maltratar al Estado. "Un claro ejemplo es el Indec", dijo. Y agregó: "cuando hablo del Estado pienso inmediatamente en la República y en sus mecanismos de equilibrio. Pero hoy, todos intuimos que el gobierno seguirá buscando mantener o acrecentar esa fortaleza. Según este esquema de pensamiento, lo ideal sería la presidencia vitalicia", señaló irónicamente.
Así, la fortaleza del estado está asentada en cuestiones básicamente coyunturales. "El kirchnerismo se siente todopoderoso porque tiene ese contexto favorable. Pero no se sabe si esta situación se mantendrá en el tiempo. Estamos en una situación en la cual los recursos alcanzan para subsidiar a muchos. Gracias a esto, el gobierno ha podido solucionar los problemas de muchos sectores que se debatían en la incertidumbre. Pero, los mercados internacionales son demasiado volátiles, como ya lo estamos viendo con la crisis europea", agregó.
El equilibrio
A pesar de esta realidad, que ya se ha plasmado en muchas provincias a través de las urnas (incluyendo Tucumán), no es utópico pensar en una república equilibrada y con su instituciones funcionando a pleno. "Es cuestión de insistir y de machacar con la idea de que el Estado es una cosa y el gobierno, otra. Y que uno no puede opacar al otro. Eso es lo que voy a tratar de desarrollar en Tucumán, desde una óptica histórica", finalizó Romero.
Invitado por la Academia de Ciencias Morales, Políticas y Jurídicas de Tucumán, el historiador disertará hoy sobre el tema "El Estado Nacional ¿solución o problema?". "Voy a tratar de esbozar una visión de la historia de nuestro país, desde 1810, centrándome sobre todo en la última década del siglo XIX, para analizar la relación entre el Estado y los distintos actores interesados, es decir, las corporaciones", comentó el catedrático en diálogo telefónico, desde Buenos Aires, con LA GACETA.
Según Romero, cuando el Gobierno nacional desarrolla sus políticas, generalmente beneficia a ciertos sectores en detrimento de otros. Así, por ejemplo, cuando se quiso desarrollar la industria, se priorizó a este sector sobre otros, como por ejemplo, el campo argentino.
"Son estrategias normales en cualquier país. El tema es que, en algún momento del siglo XX, estas acciones se convirtieron en políticas interesadas. Y, en numerosas ocasiones, esos sectores beneficiados intentaron preservar lo que habían conseguido. Hasta se instalaron en el seno del mismo gobierno. Y allí comenzaron los conflictos de intereses. Esta situación, conocida como capitalismo asistido, tuvo mucho desarrollo durante la década del 50", contó el experto.
El liberalismo
Claro que, en los años 90, se intentó cambiar esta tendencia a través de las reformas neoliberales. Entonces se cambió las banderas del estatismo por las del liberalismo, pero el mecanismo prebendario siguió en pie.
"Hoy nos encontramos con un Estado muy maltrecho que sirve poco y nada a los intereses del país. Y el gobierno está integrado por gente que engorda", sentenció. En este contexto, aseguró que el kirchnerismo tiene hoy una fortaleza muy grande que se está notando en las urnas. "Esta fortaleza se asienta en un contexto internacional muy favorable. Esto le permite financiar con holgura muchos de sus programas de asistencia y, de esta manera, motorizar el desarrollo económico", señaló.
Sin embargo, esta fortaleza es engañosa. Según Romero, el Gobierno es fuerte a costa de maltratar al Estado. "Un claro ejemplo es el Indec", dijo. Y agregó: "cuando hablo del Estado pienso inmediatamente en la República y en sus mecanismos de equilibrio. Pero hoy, todos intuimos que el gobierno seguirá buscando mantener o acrecentar esa fortaleza. Según este esquema de pensamiento, lo ideal sería la presidencia vitalicia", señaló irónicamente.
Así, la fortaleza del estado está asentada en cuestiones básicamente coyunturales. "El kirchnerismo se siente todopoderoso porque tiene ese contexto favorable. Pero no se sabe si esta situación se mantendrá en el tiempo. Estamos en una situación en la cual los recursos alcanzan para subsidiar a muchos. Gracias a esto, el gobierno ha podido solucionar los problemas de muchos sectores que se debatían en la incertidumbre. Pero, los mercados internacionales son demasiado volátiles, como ya lo estamos viendo con la crisis europea", agregó.
El equilibrio
A pesar de esta realidad, que ya se ha plasmado en muchas provincias a través de las urnas (incluyendo Tucumán), no es utópico pensar en una república equilibrada y con su instituciones funcionando a pleno. "Es cuestión de insistir y de machacar con la idea de que el Estado es una cosa y el gobierno, otra. Y que uno no puede opacar al otro. Eso es lo que voy a tratar de desarrollar en Tucumán, desde una óptica histórica", finalizó Romero.




