Dos prófugos de Perú se refugiaron en Tucumán

Dos famosos productores de telenovelas son buscados por tráfico de influencias en tiempos de Fujimori. Sus defensores tucumanos dicen que no tienen garantías.

15 Julio 2003
Parece extraño, pero la provincia de Tucumán está en el centro de una disputa judicial entre el fujimorismo derrotado del Perú y los nuevos poderes del país andino, encabezados por Alejandro Toledo. Y los protagonistas de esta historia son José Francisco Crousillat y José Enrique, padre e hijo, radicados desde 2001 en la Argentina (con domicilio legal en esta provincia), y cuya extradición es solicitada por la Justicia de su país, acusados de haber recibido U$S 12 millones de Vladimiro Montesinos (el monje negro del ex presidente) para que el canal de su propiedad, América TV, sostuviera a Fujimori. Otros nombres acompañan a Crousillat en el pedido de extradición al Gobierno argentino por corrupción. Pero sólo ellos fijaron domicilio en Tucumán, apoyados por los abogados Eduardo René Stordeur y Fernando Poviña, que apostaron a la radicación de la causa en la Justicia Federal con sede en Tucumán.
Sin embargo, tras dos años de trámites morosos, la Cámara Federal de Apelaciones acaba de declarar en una resolución del 6 de junio la incompetencia del juzgado tucumano (a cargo de Jorge Parache) y remitió los autos al juzgado de San Isidro (Buenos Aires) porque entendió que los Crousillat no viven en Tucumán, sino en Martínez. El dato no es menor: el artículo 111 de la Ley 24.767 de cooperación internacional en materia penal establece que el juez competente en un caso de extradición es el juez federal con jurisdicción territorial en el lugar de residencia de la persona requerida.

Contradicción
Stordeur -a quien la Cámara acaba de apercibir por haber realizado con Poviña "planteos absolutamente dilatorios" de la causa- asegura que los Crousillat (que integran el poderoso grupo de productores de telenovelas de Latinoamérica y Miami) sí viven en Tucumán.
Los abogados del Estado peruano dicen que la casa que figura como residencia de los empresarios televisivos, ubicada en San Lorenzo al 4.300, en el coqueto parque Guillermina, es en realidad la casa de Stordeur (así figura en guía). El abogado responde que los Crousillat, de quienes se dice amigo desde hace mucho tiempo, le alquilaron la casa a su ex esposa. Y en la comunidad peruana de Tucumán hay quienes dicen que los Crousillat se hicieron ver en Tucumán para confundir a la gente. Stordeur (quien también fue empresario televisivo) dijo que a sus defendidos no les garantizan la debida defensa. Y no rechazó la existencia del difundido video en el que aparece Montesinos dándole dinero al productor peruano, pero le dijo a LA GACETA que lo que él defiende es el derecho a debido proceso.

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