Cree en el sueño y piensa atarlo a la cama

Con aires renovados, el cantante simoqueño volvió a encontrarse a sí mismo en una cancha

Leo Noli
Por Leo Noli 26 Agosto 2011
¿Sos vos?... La respuesta la sabe de memoria. Es él, pero viene al caso preguntarle a Luis Rodríguez si le hizo chapa y pintura a su fútbol, a su juego, que tantas ilusiones compró y pagó hace un par de temporadas en Atlético. Este cantante simoqueño del gol es la antítesis del semestre pasado. Está afilado, en su zona, podría decirse. La pausa y el tiempo para la chicana del mago "decano" está lista para servirse a la mesa. "No, no soy yo. Los días de partidos mando a mi hermanito a jugar por mí, je". Una gran sonrisa cruza de punta a punta su cara.

"Pulguita" está vivo, renació. "Todo pasa por la confianza. Estoy bien, entrené durísimo en la pretemporada y siento el respaldo de muchísima gente, de mi familia, mis compañeros y Solari. El ?Indio? me da lo que necesito", le extiende un abrazo simbólico a su DT, quien le cambió las aguas al delantero y lo mandó a jugar varios pasos atrás. Es momento de aclarar otros tantos. "La gente cree que soy goleador, pero no es así". ¿Perdón, y los 21 del ascenso a Primera qué son? Bueno, sí, pero ahora no con el nueve que tenemos adelante (Mariano Martínez) no voy a hacer tantos. Eso los va a hacer él. Es más, me propuse 13 o 14". Entonces, ¿cómo es la ecuación? "Mariano puede hacer 22 o 23. Si entre los dos llegamos a 40, puedo decir que somos campeones; que vayan descorchando, je", sueña despierto Rodríguez y se da mañas para atar el sueño a la cama.

El recuerdo del pésimo cierre del torneo pasado es una licuadora en su cabeza. Salieron muchas contras juntas y él se vio en el medio de la tormenta. "No se dio como lo pensé. Mi vuelta no fue la esperada, pero no llegué a salvar a Atlético, como muchos me dijeron y después recriminaron. Vine a sumar... Volverme antes de Newell?s sin haber terminado mi contrato fue duro. La experiencia fue maravillosa, pero me quedé como golpeado y eso puede haberse notado en la cancha", se sincera "Pulguita". Vaya paradoja. Regresó a la casa de 25 de Mayo y Chile casi en forma simultánea a la salida de Pablo Vázquez, con rumbo a Quilmes; al pelado que había traído Enrique Hrabina le salieron todas en la "cerveza". "Sí, Vázquez se fue y empezó a meter goles, yo no. Lo mismo, no vine por él, sino que se fue a jugar en un club de Primera", evita comparaciones Luis. Y está bien.

"Y siempre traté de tener un perfil bajo. Nunca dije que soy ni fui ni volveré a ser ídolo de Atlético. Lo único que pienso es en ponerme esta camiseta y defenderla como se merece. De última, eso le tendrías que preguntar al hincha, si soy o no ídolo". Mientras habla, sus facciones se van tornando endemoniadas. Su fuego interior quiere escapar, borrar un presente de equipos con buen juego, aunque de flojos resultados. Un punto de seis, no era la cosecha esperada. "Pensar o decir que estamos mal sería errado. Sabemos que tenemos menos de lo que merecemos, pero bueno, así es el fútbol. Estamos seguros de que vamos a crecer muchísimo en el torneo, de que vamos a ganar muchísimos partidos, vamos a pelear...", hace la pausa entre suspiros y arengas el niño mimado de Simoca esperando el choque de hoy contra Instituto. "No importa cómo ni quién haga el gol o los goles, debemos volver ganadores. Nos vendría bien para la confianza", dice y estrecha manos. ¿Vas a jugar vos? "No, mi hermanito, je", contesta.

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