Las fronteras ceden frente al delito organizado
Las grandes organizaciones del tráfico de armas o de drogas obligan a los Gobiernos regionales a buscar acuerdos para actuar en conjunto. Las declaraciones formales no alcanzan ante el avance de la violencia mafiosa. El ejemplo del asesinato de Facundo Cabral. EEUU actualiza sus objetivos después de 15 años.
31 Julio 2011 Seguir en 
Dos semanas antes del asesinato de Facundo Cabral en Guatemala, se celebró en ese país la I Conferencia Internacional de Apoyo a la Estrategia de Seguridad de Centroamérica, de la que participaron más de 50 delegaciones de distintas naciones y organismos mundiales. El objetivo declarado era consensuar estrategias para prevenir y combatir regionalmente la violencia de las mafias y de los cárteles de la droga y sus delitos conexos, para lo cual se pidió U$S 2.000 millones.
"La delincuencia organizada transnacional constituye una grave y creciente amenaza a los pueblos y Gobiernos, situación que se manifiesta en diferentes formas de violencia que representan un alto costo humano, social, político y económico para nuestras sociedades. De no tomarse medidas inmediatas, se estaría propiciando un escenario de graves consecuencias", advirtieron los participantes en su documento final.
El crimen del cantante demostró que resta mucho camino por transitar: el pasado 9, Cabral recibía disparos mortales de sicarios contratados en Nicaragua y vinculados con el narcotráfico. De poco sirven los discursos ampulosos y las declaraciones formales ante la brutalidad de la sangre en el piso.
En la cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en Lima, el jueves, tras la asunción de Ollanta Humala como presidente del Perú, se avanzó en el análisis del Protocolo de Paz, Seguridad y Cooperación; en él se tratan cuestiones limítrofes y los mecanismos para garantizar la "seguridad colectiva", punto donde se menciona expresamente "la prevención y represión de ilícitos transnacionales", como el tráfico de armas o de drogas, y el terrorismo.
El pasado lunes, Estados Unidos presentó su Estrategia para Combatir el Crimen Organizado Transnacional, para adoptar medidas más duras contra estos grupos tanto en forma unilateral como coordinada con otros países afectados. "El crimen transnacional amenaza la economía mundial, puede dañar y destruir sistemas financieros", advirtió John Brennan, asesor en antiterrorismo de Barack Obama. Se definieron nuevas 56 "acciones prioritarias" y cinco "herramientas", luego de 15 años de las anteriores. México, Colombia y la región centroamericana en general fueron identificados como los "refugios para las finanzas ilícitas y el tráfico de drogas, armas y humano" a partir de la corrupción; mientras que se criticó a Venezuela y a Bolivia, por supuestos vínculos con el narcotráfico.
El experto brasileño en seguridad internacional, Clóvis Brigagão, señaló que Sudamérica es la región del mundo con menos cantidad de conflictos interestatales, pero que es altamente vulnerable a los problemas transnacionales (a los mencionados antes, agrega el lavado de dinero).
"Las nuevas amenazas rompen con el paradigma entre lo doméstico y lo internacional, pues son interdependientes. La superposición de estos dos niveles lleva a la actuación de la Policía (orden público) y de las Fuerzas Armadas (defensa nacional), lo que provoca tensiones. La permanente discusión sobre la intervención de las Fuerzas Armadas en la seguridad pública, comienza a ser debatido en un contexto democrático en América Latina", señaló en la publicación Seguridad regional en América Latina, de la Fundación Konrad Adenauer.
La importancia de contar con estructuras de diálogo y búsqueda de consensos institucionales entre los Gobiernos es una instancia necesaria pero evidentemente lenta. El ritmo de crecimiento del crimen internacional lleva a acelerar los plazos al máximo, para evitar que las conclusiones se transformen en palabras bonitas, pero muertas.
"La delincuencia organizada transnacional constituye una grave y creciente amenaza a los pueblos y Gobiernos, situación que se manifiesta en diferentes formas de violencia que representan un alto costo humano, social, político y económico para nuestras sociedades. De no tomarse medidas inmediatas, se estaría propiciando un escenario de graves consecuencias", advirtieron los participantes en su documento final.
El crimen del cantante demostró que resta mucho camino por transitar: el pasado 9, Cabral recibía disparos mortales de sicarios contratados en Nicaragua y vinculados con el narcotráfico. De poco sirven los discursos ampulosos y las declaraciones formales ante la brutalidad de la sangre en el piso.
En la cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en Lima, el jueves, tras la asunción de Ollanta Humala como presidente del Perú, se avanzó en el análisis del Protocolo de Paz, Seguridad y Cooperación; en él se tratan cuestiones limítrofes y los mecanismos para garantizar la "seguridad colectiva", punto donde se menciona expresamente "la prevención y represión de ilícitos transnacionales", como el tráfico de armas o de drogas, y el terrorismo.
El pasado lunes, Estados Unidos presentó su Estrategia para Combatir el Crimen Organizado Transnacional, para adoptar medidas más duras contra estos grupos tanto en forma unilateral como coordinada con otros países afectados. "El crimen transnacional amenaza la economía mundial, puede dañar y destruir sistemas financieros", advirtió John Brennan, asesor en antiterrorismo de Barack Obama. Se definieron nuevas 56 "acciones prioritarias" y cinco "herramientas", luego de 15 años de las anteriores. México, Colombia y la región centroamericana en general fueron identificados como los "refugios para las finanzas ilícitas y el tráfico de drogas, armas y humano" a partir de la corrupción; mientras que se criticó a Venezuela y a Bolivia, por supuestos vínculos con el narcotráfico.
El experto brasileño en seguridad internacional, Clóvis Brigagão, señaló que Sudamérica es la región del mundo con menos cantidad de conflictos interestatales, pero que es altamente vulnerable a los problemas transnacionales (a los mencionados antes, agrega el lavado de dinero).
"Las nuevas amenazas rompen con el paradigma entre lo doméstico y lo internacional, pues son interdependientes. La superposición de estos dos niveles lleva a la actuación de la Policía (orden público) y de las Fuerzas Armadas (defensa nacional), lo que provoca tensiones. La permanente discusión sobre la intervención de las Fuerzas Armadas en la seguridad pública, comienza a ser debatido en un contexto democrático en América Latina", señaló en la publicación Seguridad regional en América Latina, de la Fundación Konrad Adenauer.
La importancia de contar con estructuras de diálogo y búsqueda de consensos institucionales entre los Gobiernos es una instancia necesaria pero evidentemente lenta. El ritmo de crecimiento del crimen internacional lleva a acelerar los plazos al máximo, para evitar que las conclusiones se transformen en palabras bonitas, pero muertas.







