Memoria de la vid - LA GACETA Tucumán

Memoria de la vid

24 Jul 2011
La Sala 1, Memoria de la Vid, alude poéticamente a la idea de que el fruto conserva en su memoria el registro de la tierra, del agua y del sol. Estos elementos, que fecundaron, alimentaron y maduraron los frutos, producirán junto al trabajo y a la sabiduría de los hombres el milagro del vino.

A) Bajo el cielo de Cafayate: el recorrido se inicia con una impactante visión del firmamento en las claras noches de la ciudad, ya que una de las más espléndidas formas de llegar a esta localidad es por el sendero de la noche. Y el poeta pregona... "cuando se apagan los carmines que incendian, en cada atardecer, los cerros; la noche de Cafayate despliega su manto luminoso. Entonces el cielo es más luz que oscuridad, el río se vuelve plata y las arenas de los medanales se cubren de brillos y reflejos. Uno es precipitadamente deslumbrado, alucinado, extasiado por la inesperada maravilla y se olvida que pertenece a la tierra. Se entrega a lo infinito..."

B) La tierra cafayateña: gráficos que muestran el corte transversal del suelo, ayudan a comprender y a valorar el elemento que le da sustento a las viñas: la tierra pedregosa pero fecunda de los Valles Calchaquíes.

C) El día y la noche: En estos exhibidores se puede comprobar la excepcional amplitud térmica de estos Valles. Un clima único, ideal para que la vid desarrolle sus cualidades. "Todas las noches Cafayate comienza a colmar de estrellas el corazón del hombre para celebrar uno de los cielos más bellos y luminosos del planeta. La luz y el resplandor de las estrellas atraviesan sin dificultad la nítida transparencia del aire. Son miles de diamantes que brillan con fulgurante eternidad..."

D) Cafayate: los viñedos más altos y más bellos de América del sur: "Alto. Cerca de las estrellas. Bajo la excepcional transparencia de este cielo calchaquí, en vueltas por las energías del universo y desveladas ante la infinita inmensidad del cosmos las uvas de Cafayate maduran su destino".

Una maqueta de Cafayate permite a los visitantes observar la ciudad desde lo alto. Esta instalación escénica audiovisual recrea las 24 horas: desde que despunta el día, hasta que atardece y sobreviene la noche. La historia relata que aquellos pioneros que trajeron la vid al Valle de Cafayate destinaron las tierras más altas para las cepas más finas. Más de 1.700 metros sobre el nivel del mar y una gran amplitud térmica eran las coordenadas perfectas para lograr vinos únicos.

E) El sol: un mirador al cielo en el que puede observarse la sucesión de días y de noches a lo largo de un año y comprobar la cantidad de jornadas y tonalidades soleadas que se suceden en la región.

F) El agua: una instalación audiovisual, cuyas imágenes y sonidos dan cuentan del poder del agua creando vida y obteniendo frutos de la tierra.

G) Los trabajos del hombre: una propuesta escénico audiovisual que permite al visitante atravesar una viña envuelto por imágenes y sonidos de la vendimia.

H) Los destinos del vino: las uvas despiertan a los visitantes de la Sala 1 con un poético relato. Cuentan su relación de amor con la tierra. Un poema de Eduardo Galeano despide al visitante. "Un hombre de las viñas habló, en agonía... Antes de morir reveló su secreto: La uva está hecha de vino, quizás nosotros somos las palabras que cuentan lo que somos".

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