Cristina Fernández dio esta semana una prueba contundente de que está en plena campaña electoral para recoger votos, pero para su cosecha propia, ya que el 14 de agosto deberá someterse a las internas abiertas y obligatorias y porque el 23 de octubre pondrá en juego su cargo como Presidenta.
Visita provincias y ciudades e inaugura obras, ya sea que se hicieran con fondos nacionales o provinciales. Lo único que le importa es encabezar un acto, hablar, acordarse de su esposo muerto y ex mandatario Néstor Kirchner y, por sobre todo, destacar los logros que produjo en el país el "modelo político" que está vigente desde 2003, cuando el santacruceño llegó al poder.
Pero en esas visitas se mezclan tanto gobernadores y/o intendentes kirchneristas y opositores. Sobre los primeros, destaca el crecimiento o las mejoras sociales y económicas que lograron sus habitantes; pero sobre los contrarios, lanza sólo críticas que terminan tensando la relación con esos votantes que, en principio, salió a "cazarlos" para el kirchnerismo.
El miércoles, en Santa Fe, inauguró una planta de biodiesel, pero evitó mencionar a Agustín Rossi,el candidato "K" que mañana competirá para conquistar la gobernación santafesina. Sin embargo, en ese acto sí habló el gobernador socialista Hermes Binner, claramente opositor y su contrincante en la presidencial de octubre, cuyo candidato a la Gobernación aparece liderando encuestas privadas, mientras que Rossi se ubicaría en irremontable un tercer lugar.
Al día siguiente, en Santiago del Estero, elogió al gobernador Gerardo Zamora, a pesar que no tiene elección provincial este año. Los santiagueños sí renovarán en octubre cuatro bancas de diputados nacionales pero ninguno de los postulantes habló en el mitin político.
Cristina ponderó las cualidades del "modelo", en una reiteración que se viene a lo largo del año.
El acto que la mandataria encabezó ayer en la ciudad de Mar del Plata, fue otra prueba más de que Cristina camina el país sólo para cazar votos para su urna. Esta vez el discurso presidencial fue más reflexivo, convocante para todos los argentinos, menos rígido y con menos retos o llamados de atención. Pero siempre hizo hincapié en las bondades del modelo.
Cristina Fernández advirtió que "no hay un proyecto individual sino hay un proyecto de país", a la vez que exhortó a seguir "predicando" para aquellos que todavía no están convencidos de votar al kirchnerismo. "No hay proyecto para nadie sino hay proyecto nacional, proyecto de país", advirtió, al encabezar el acto de inauguración de la estación de trenes y micros de Mar del Plata.
La jefa de Estado sostuvo que "con los que aún no lo entienden, tengamos paciencia, perseverancia, grandeza, de seguir predicando y explicando" sobre la necesidad del proyecto común, "aún con aquellos que han podido mejorar su situación económica y todavía no se dan cuenta de que es producto de este crecimiento general".
"Siempre hay prejuicios", lamentó la jefa de Estado, pero pidió que "no nos ofendamos ni nos pongamos nerviosos, y si alguien nos pone una piedra, corrámosla o rodeémosla si es demasiado grande, pero sigamos trabajando para que un argentino más entienda que no hay posibilidades de vivir bien sino vive bien todo el país".
En esa línea, afirmó que "es necesario dar vuelta esa página de 200 años de historia, donde siempre el que estaba en el Gobierno estaba haciendo las cosas mal, según la oposición, y la oposición llegaba al gobierno sólo si al Gobierno le iba mal" y advirtió que "este sistema no funciona más, el que llega al gobierno tiene que ser mejor que el que está, porque entonces quiere decir que vamos para adelante, no para atrás".
Además, instó a tener "un proyecto propio, regional, sustentable" y al recordar a su esposo y antecesor, dijo que pregonaba "no ser furgón de cola de nadie, sino protagonistas de nuestro destino".
Como cierre, dio claras muestras de estar en campaña ya que sostuvo que tiene el "compromiso de poner todo lo que tengo, lo que me queda de lo que soy, para esta Argentina, que merece hombres y mujeres que trabajen las 24 horas", al recordar que Kirchner "siempre se rompió el alma por su gente" y "siempre tuvo éxito" en su gestión. (Especial-DyN)