02 Julio 2003 Seguir en 
BAGDAD.- La muerte de unos diez iraquíes -entre ellos un líder religioso- durante un supuesto ataque aéreo contra una mezquita de Falluja desató una ola de violencia en Bagdad. Varios soldados estadounidenses murieron o resultaron heridos durante una serie de ataques en venganza por la muerte del imán, o jefe de oraciones, de la mezquita de Falluja, semillero del sentimiento antiestadounidense de musulmanes sunitas.
Los incidentes en bagdad se produjeron luego de que miles de iraquíes corearon consignas contra las fuerzas de ocupación, durante los funerales de las víctimas de la explosión en la mezquita, ocurrida el lunes.
Estados Unidos insistió en que sus fuerzas no tuvieron nada que ver con este hecho, pero testigos dijeron que se trató de un ataque aéreo. Ayer, el presidente de EE.UU., George W. Bush, dijo que ordenará ataques "directos y decisivos" contra los focos de resistencia, cada vez más activos, que actúan contra las fuerzas aliadas. Según Bush, se trata de elementos remanentes del derrocado régimen de Saddam Hussein. "Todavía hay enemigos de la paz en Irak", dijo y prometió que no permitirá "el retorno de la tiranía" al país árabe.
El goteo de bajas estadounidenses -suman más de 60 los muertos- hizo caer drásticamente la confianza sobre la situación de posguerra. Según una encuesta, el 56% de los consultados cree que todo iba bien, contra el 70% de hace un mes, y el 86% de mayo, cuando Bush dijo que la batalla de Irak es una victoria en una guerra contra el terrorismo que continúa. (Télam/DPA)
Los incidentes en bagdad se produjeron luego de que miles de iraquíes corearon consignas contra las fuerzas de ocupación, durante los funerales de las víctimas de la explosión en la mezquita, ocurrida el lunes.
Estados Unidos insistió en que sus fuerzas no tuvieron nada que ver con este hecho, pero testigos dijeron que se trató de un ataque aéreo. Ayer, el presidente de EE.UU., George W. Bush, dijo que ordenará ataques "directos y decisivos" contra los focos de resistencia, cada vez más activos, que actúan contra las fuerzas aliadas. Según Bush, se trata de elementos remanentes del derrocado régimen de Saddam Hussein. "Todavía hay enemigos de la paz en Irak", dijo y prometió que no permitirá "el retorno de la tiranía" al país árabe.
El goteo de bajas estadounidenses -suman más de 60 los muertos- hizo caer drásticamente la confianza sobre la situación de posguerra. Según una encuesta, el 56% de los consultados cree que todo iba bien, contra el 70% de hace un mes, y el 86% de mayo, cuando Bush dijo que la batalla de Irak es una victoria en una guerra contra el terrorismo que continúa. (Télam/DPA)







