07 Julio 2011 Seguir en 
TRIPOLI/ROMA.- El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, aseguró que rechazó una intervención de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Libia, pero que fue forzado a aceptarla. Sus palabras expusieron la fragilidad de la alianza militar que intenta derrocar al mandatario libia, Muamar Gaddafi.
"Tuve las manos atadas por la votación del Parlamento. Pero estuve y estoy en contra de una acción que nadie conoce cómo terminará", afirmó el premier. Italia retiró el portaaviones Garibaldi del frente de ataque, en el marco de un recorte de más del 50% de sus gastos militares en el país norafricano hasta fin de año, con el objetivo de economizar U$S 114 millones.
La OTAN bombardea Libia desde hace tres meses bajo un mandato de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pero está cada vez más presionada por el costo de una operación sin éxito. El líder libio ha rechazado cualquier sugerencia de dejar el poder y ha descripto la campaña como un acto de agresión colonial destinado a robar su petróleo.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, admitió que se está lejos de alcanzar un acuerdo para superar el conflicto, pero aclaró que continúa el proceso de negociación. "(Gaddafi) debe escuchar mucho más atentamente. Sería lo mejor para el futuro de su pueblo", aseveró.
Los rebeldes avanzaron sobre Trípoli, la capital libia, y ya controlan zonas a sólo 50 kilómetros de la ciudad. El despliegue fue confirmado por la OTAN, aunque la alianza occidental admitió que la situación es inestable y que podrían intervenir activamente para proteger a los civiles si los enfrentamientos se profundizan. (Reuters-DPA-Télam)
"Tuve las manos atadas por la votación del Parlamento. Pero estuve y estoy en contra de una acción que nadie conoce cómo terminará", afirmó el premier. Italia retiró el portaaviones Garibaldi del frente de ataque, en el marco de un recorte de más del 50% de sus gastos militares en el país norafricano hasta fin de año, con el objetivo de economizar U$S 114 millones.
La OTAN bombardea Libia desde hace tres meses bajo un mandato de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pero está cada vez más presionada por el costo de una operación sin éxito. El líder libio ha rechazado cualquier sugerencia de dejar el poder y ha descripto la campaña como un acto de agresión colonial destinado a robar su petróleo.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, admitió que se está lejos de alcanzar un acuerdo para superar el conflicto, pero aclaró que continúa el proceso de negociación. "(Gaddafi) debe escuchar mucho más atentamente. Sería lo mejor para el futuro de su pueblo", aseveró.
Los rebeldes avanzaron sobre Trípoli, la capital libia, y ya controlan zonas a sólo 50 kilómetros de la ciudad. El despliegue fue confirmado por la OTAN, aunque la alianza occidental admitió que la situación es inestable y que podrían intervenir activamente para proteger a los civiles si los enfrentamientos se profundizan. (Reuters-DPA-Télam)







