07 Julio 2011 Seguir en 
PAMPLONA.- Ayer, a las 12 en punto del mediodía (7 de la mañana en la Argentina), el cielo de Pamplona fue surcado por un cohete. Era el habitual "chupinazo", con el cual comenzó la celebración de San Fermín, conocida en todo el mundo por los encierros de toros que persiguen por las calles estrechas del pueblo a cientos de personas.
La fiesta española fue inaugurada cuando el flamante alcalde, Enrique Maya, gritó: "¡Pamplonesas, pamploneses, viva San Fermín, gora San Fermín! (en euzkadi)". Miles de personas atiborraban la plaza del Ayuntamiento, todos vestidos de blanco y con pañuelos rojos, como ordena la tradición.
La primera corrida de los casi 850 metros desde el centro histórico hasta la plaza de toros será hoy, y la última, el 14 de julio. Los animales demoran menos de cuatro minutos, en promedio, rodeados por entre 2.000 y 3.500 corredores. Por año hay entre 200 y 300 heridos (un 3% de gravedad). Desde 1911, hubo 15 muertos.
Aparte de toros, también habrá muñecos gigantes, comparsas, atracciones infantiles, música de gaiteros, verbenas, conciertos e incluso una exhibición de lanzamiento de huesos de aceitunas.
San Fermín es un gran negocio económico. Los balcones desde donde se pueden seguir los encierros son alquilados a los visitantes por entre 60 y 80 euros el día, con desayuno incluido.
En estos días, los pamploneses se mezclan con los turistas, muchos de ellos extranjeros llegados siguiendo las huellas de Ernest Hemingway, a 50 años de su muerte. El escritor y periodista estadounidense era un enamorado de estas fiestas: las cubrió para el diario Toronto Post y las describió en su novela "Fiesta", publicada en 1926. (Especial-Reuters-AFP)
La fiesta española fue inaugurada cuando el flamante alcalde, Enrique Maya, gritó: "¡Pamplonesas, pamploneses, viva San Fermín, gora San Fermín! (en euzkadi)". Miles de personas atiborraban la plaza del Ayuntamiento, todos vestidos de blanco y con pañuelos rojos, como ordena la tradición.
La primera corrida de los casi 850 metros desde el centro histórico hasta la plaza de toros será hoy, y la última, el 14 de julio. Los animales demoran menos de cuatro minutos, en promedio, rodeados por entre 2.000 y 3.500 corredores. Por año hay entre 200 y 300 heridos (un 3% de gravedad). Desde 1911, hubo 15 muertos.
Aparte de toros, también habrá muñecos gigantes, comparsas, atracciones infantiles, música de gaiteros, verbenas, conciertos e incluso una exhibición de lanzamiento de huesos de aceitunas.
San Fermín es un gran negocio económico. Los balcones desde donde se pueden seguir los encierros son alquilados a los visitantes por entre 60 y 80 euros el día, con desayuno incluido.
En estos días, los pamploneses se mezclan con los turistas, muchos de ellos extranjeros llegados siguiendo las huellas de Ernest Hemingway, a 50 años de su muerte. El escritor y periodista estadounidense era un enamorado de estas fiestas: las cubrió para el diario Toronto Post y las describió en su novela "Fiesta", publicada en 1926. (Especial-Reuters-AFP)







