03 Julio 2011 Seguir en 
Hugo Chávez, el hombre que acaparó titulares con sus ataques contra Estados Unidos y que alguna vez agotó la paciencia del Rey de España, ahora lucha contra un enemigo inesperado que podría limitar sus aspiraciones. El presidente de Venezuela confesó públicamente que pretendía gobernar su país hasta el 2021, pero fue antes de que admitiera que había descuidado su salud tras 12 años de conducir al país petrolero, una tarea plagada de largas jornadas cargadas de reuniones y de maratónicos discursos.
Su habitual imagen de hombre fuerte, sin reservas a la hora de golpear una mesa en público para regañar a un colaborador se vio deslucida cuando, en tono pausado y con varios kilos menos, anunció que sufría cáncer.
Histriónico, incansable, siempre polémico, el jefe de lo que él llama una "revolución socialista" cambió todos los poderes, reformó la Constitución y hasta modificó la bandera, en un Gobierno que polarizó a la Nación entre amores y odios. Hijo de humildes maestros de escuela, soñó con ser beisbolista y profesa su afición por la pintura, la literatura y el teatro. Tiene cuatro hijos y tres nietos, y se casó dos veces.
Chávez apostó a estrechar relaciones con Cuba, Irak, Irán y Libia, todos Gobiernos antagónicos a la primera potencia mundial. "Cobarde, asesino, genocida"; así calificó al ex mandatario estadounidense, George W. Bush, y en la ONU, dijo que Bush era "el diablo" y se persignó antes de decir que olía a "azufre" el púlpito donde estaba dando su discurso.
En una Cumbre Iberoamericana a fines de 2007, en Chile, tras interrumpir el discurso del presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, el rey Juan Carlos lo increpó: "¿por qué no te callas?". La frase se convirtió en un fenómeno social.
Según los opositores, Chávez manejó el país con mano autocrática, negó concesiones a medios críticos y copó los poderes del Estado. Vestido con su usual ropa roja, solía repetir que iba a barrer a la oposición en las elecciones de 2012. Ahora su enemigo es otro.
Su habitual imagen de hombre fuerte, sin reservas a la hora de golpear una mesa en público para regañar a un colaborador se vio deslucida cuando, en tono pausado y con varios kilos menos, anunció que sufría cáncer.
Histriónico, incansable, siempre polémico, el jefe de lo que él llama una "revolución socialista" cambió todos los poderes, reformó la Constitución y hasta modificó la bandera, en un Gobierno que polarizó a la Nación entre amores y odios. Hijo de humildes maestros de escuela, soñó con ser beisbolista y profesa su afición por la pintura, la literatura y el teatro. Tiene cuatro hijos y tres nietos, y se casó dos veces.
Chávez apostó a estrechar relaciones con Cuba, Irak, Irán y Libia, todos Gobiernos antagónicos a la primera potencia mundial. "Cobarde, asesino, genocida"; así calificó al ex mandatario estadounidense, George W. Bush, y en la ONU, dijo que Bush era "el diablo" y se persignó antes de decir que olía a "azufre" el púlpito donde estaba dando su discurso.
En una Cumbre Iberoamericana a fines de 2007, en Chile, tras interrumpir el discurso del presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, el rey Juan Carlos lo increpó: "¿por qué no te callas?". La frase se convirtió en un fenómeno social.
Según los opositores, Chávez manejó el país con mano autocrática, negó concesiones a medios críticos y copó los poderes del Estado. Vestido con su usual ropa roja, solía repetir que iba a barrer a la oposición en las elecciones de 2012. Ahora su enemigo es otro.







