27 Junio 2011 Seguir en 
FUKUSHIMA, Japón.- Furiosos padres de familia marcharon ayer junto a cientos de personas en la ciudad japonesa Fukushima para exigir la protección de sus hijos de la radiación, más de tres meses después de que un gran terremoto y un tsunami desataran el peor desastre nuclear en 25 años en ese país.
"Queremos nuestras vidas de vuelta, queremos vivir como antes del terremoto como familias felices", remarcó Hiroko Sato, quien marchó bajo una fuerte lluvia acompañado de sus sobrinos, de 3 y de 7 años, junto con pancartas que decían "Nucleares No" y "Una Fukushima es suficiente".
"Mi bebé nació dos semanas antes del accidente nuclear y no la alimento con mi leche porque tengo temor de exponerla a demasiada radiación", apuntó Sato.
Tres reactores se derritieron tras el terremoto en la planta de energía Fukushima Daiichi en el noreste de Japón el 11 de marzo, obligando a más de 80.000 residentes a evacuar sus barrios mientras ingenieros batallaban para frenar las filtraciones de radiación, explosiones de hidrógeno y sobrecalentamiento de varillas de combustible.
El movimiento de los padres ha tomado fuerza desde mayo, cuando las protestas masivas llevaron al Gobierno a disminuir el límite de exposición a la radiación para niños en las escuelas y ofrecer dinero a los colegios para remover capas de tierra contaminada en sus patios de juego.
Pero los manifestantes, que incluían activistas y grupos de Tokio, dijeron que el Gobierno japonés no ha hecho suficiente frente a la crisis nuclear, comparada en grada de gravedad con el desastre de Chernobyl.
"Aún no han quitado la mayoría de la tierra contaminada y no ayudaron a limpiar los edificios de las escuelas", se quejó Akiko Murakami, madre de cuatro niños y voluntaria de la "Red de Fukushima para Salvar a los Niños de la Radiación", organización social creada después del desastre en las usinas nucleares de la planta nipona.
La red es uno de tantos grupos de autoayuda de ciudadanos que viven cerca de la central nuclear en Fukushima, donde muchas zonas están expuestas a unos 13 milisieverts o más de radiación al año, que equivalen a unas 6,5 veces los niveles naturales de radiación sobre un jardín, indicó un estudio de la ciudad.
Según ese estudio, hasta 182 lugares tenían lecturas cercanas o por sobre el límite oficial de exposición anual de 20 milisieverts al año. (Reuters)







