22 Junio 2011 Seguir en 
Un avión de pasajeros Tupolev-134, operado por la empresa RusAir, se estrelló y se incendió cuando intentaba aterrizar en medio de una densa niebla en el noroeste de Rusia, lo que causó 44 muertos y ocho sobrevivientes (entre ellos, dos niños que están graves y que perdieron a su madre). El viceprimer ministro, Sergei Ivanov, quien supervisa la industria de la aviación rusa, rápidamente culpó al piloto, al afirmar que aparentemente equivocó las maniobras en un intento de aterrizaje en medio de malas condiciones climáticas y con escasa visibilidad. La tragedia fue cerca de la capital de la república rusa de Carelia, fronteriza con Finlandia. (Reuters-AFP)







