29 Junio 2003 Seguir en 
CIUDAD DE MEXICO.- Custodiado por seis camionetas y diez patrullas policiales, el ex militar argentino Ricardo Miguel Cavallo salió ayer de la cárcel en dirección al aeropuerto de la capital mexicana para ser extraditado a España, donde será juzgado por delitos de lesa humanidad. De acuerdo con las acusaciones, Cavallo, alias "Sérpico", dirigió torturas, secuestros y otros crímenes desde la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), en Buenos Aires, durante la dictadura militar (1976-83). Cavallo fue detenido en México en agosto de 2000, y el pasado 10 de junio la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) de México resolvió, luego de una serie de recursos de amparo, que sería entregado a las autoridades españolas para ser juzgado por genocidio y terrorismo.
Este hecho sienta un importante precedente en la jurisprudencia internacional, ya que, por primera vez, delitos de lesa humanidad presuntamente cometidos en un país (Argentina), serán juzgados en otro (España) tras la entrega del inculpado por un tercer Estado (México). El caso de "Sérpico" es, por ende, el primero de los procedimientos iniciados en varios países en aplicación del principio de jurisdicción universal sobre crímenes contra la humanidad que culmina con la extradición del presunto autor.
El recuerdo que tienen de "Sérpico" muchos sobrevivientes de la ESMA no concuerda con la imagen de empresario serio y eficiente que lució Cavallo en los últimos años en Argentina y en México hasta caer preso. Este individuo se erige como símbolo de la doble identidad que desarrollaron varios de los numerosos represores que cometieron delitos de lesa humanidad durante la última dictadura y no fueron condenados por la ley nacional. Veinte años después, el ex marino será juzgado en España. El juez Baltasar Garzón presentó en 1998 una querella en su contra y un año después lo procesó por genocidio y torturas.
La sonrisa despectiva
Cavallo nació en 1951 en Buenos Aires y siguió la carrera militar en la Marina argentina. Tuvo una activa participación durante la dictadura militar y, según consta en las investigaciones, perteneció al sector de operaciones del Grupo de Tareas 3.3/2 involucrado en el secuestro y en la tortura de personas perseguidas por la cúpula castrense. Este grupo de tareas actuaba en la ESMA, uno de los principales centros clandestinos de detención. Muchas de sus víctimas afirman que "Sérpico" y otro represor elegían a los que iban a ir a los "vuelos de la muerte", en los que los secuestrados eran arrojados vivos desde un avión al mar o al Río de la Plata. Cavallo "era un joven de sonrisa despectiva", recuerda el periodista Juan Gasparini, quien estuvo 22 meses secuestrado. Cavallo le había exigido que "entregara" a su familia, pero ante la negativa, otros agentes asesinaron a su esposa. En 1981, fue "premiado" con su envío como agregado naval adjunto a Francia, donde cumplió funciones hasta 1984. (Reuter)
Este hecho sienta un importante precedente en la jurisprudencia internacional, ya que, por primera vez, delitos de lesa humanidad presuntamente cometidos en un país (Argentina), serán juzgados en otro (España) tras la entrega del inculpado por un tercer Estado (México). El caso de "Sérpico" es, por ende, el primero de los procedimientos iniciados en varios países en aplicación del principio de jurisdicción universal sobre crímenes contra la humanidad que culmina con la extradición del presunto autor.
El recuerdo que tienen de "Sérpico" muchos sobrevivientes de la ESMA no concuerda con la imagen de empresario serio y eficiente que lució Cavallo en los últimos años en Argentina y en México hasta caer preso. Este individuo se erige como símbolo de la doble identidad que desarrollaron varios de los numerosos represores que cometieron delitos de lesa humanidad durante la última dictadura y no fueron condenados por la ley nacional. Veinte años después, el ex marino será juzgado en España. El juez Baltasar Garzón presentó en 1998 una querella en su contra y un año después lo procesó por genocidio y torturas.
La sonrisa despectiva
Cavallo nació en 1951 en Buenos Aires y siguió la carrera militar en la Marina argentina. Tuvo una activa participación durante la dictadura militar y, según consta en las investigaciones, perteneció al sector de operaciones del Grupo de Tareas 3.3/2 involucrado en el secuestro y en la tortura de personas perseguidas por la cúpula castrense. Este grupo de tareas actuaba en la ESMA, uno de los principales centros clandestinos de detención. Muchas de sus víctimas afirman que "Sérpico" y otro represor elegían a los que iban a ir a los "vuelos de la muerte", en los que los secuestrados eran arrojados vivos desde un avión al mar o al Río de la Plata. Cavallo "era un joven de sonrisa despectiva", recuerda el periodista Juan Gasparini, quien estuvo 22 meses secuestrado. Cavallo le había exigido que "entregara" a su familia, pero ante la negativa, otros agentes asesinaron a su esposa. En 1981, fue "premiado" con su envío como agregado naval adjunto a Francia, donde cumplió funciones hasta 1984. (Reuter)







