BUENOS AIRES.- Debido a las cenizas del volcán Puyehue, Ban Ki-moon -que realiza una gira por países de la región en busca de apoyo para su reelección al frente de las Naciones Unidas-, debió aterrizar en Córdoba y trasladarse por tierra hacia Buenos Aires, circunstancia que le permitió conocer los paisajes que luego elogió profusamente al hablar en la Casa Rosada.
La presidenta, Cristina Fernández, le pidió disculpas a su visitante por los inconvenientes ocasionados por las cenizas del volcán "que es chileno", aclaró.
"No tenemos nada con los chilenos, pero las cenizas son de ellos", señaló. En este marco, la mandataria bromeó porque el diplomático se vio obligado a "desayunar en una estación de servicio", pero le aclaró que "las cuestiones climáticas no se pueden controlar ni siquiera con decretos de necesidad y urgencia".
Ban Ki-moon, a su vez, tomó el episodio con buena disposición al señalar que el viaje "nos llevó 14 horas: seis desde Bogotá a Córdoba, por aire, y ocho horas en un micro muy cómodo, hermoso realmente". Opinó que "ha sido una experiencia singular el poder disfrutar del hermoso paisaje, aunque estaba oscuro en algún momento pude realmente disfrutar el viaje, relajarme y dormir porque ha sido sumamente movido". Recordó que "había cierta preocupación cuando planeábamos nuestro viaje a la Argentina, pensábamos si yo realmente podría llegar a visitar este país por ciertos problemas con las cenizas volcánicas, que no es la responsabilidad de la Argentina, pero decidimos seguir adelante y dijimos: vamos".
Señales y maravillas
Durante el almuerzo la presidenta además reveló que ayer fue el cumpleaños de Ban Ki-moon (67), por lo cual ofreció un brindis y apuntó: "no creo en las casualidades, siempre hablo de las señales, pero es una maravilla justamente haberlo recibido en nuestro país en su día". (DyN-Télam)
La presidenta, Cristina Fernández, le pidió disculpas a su visitante por los inconvenientes ocasionados por las cenizas del volcán "que es chileno", aclaró.
"No tenemos nada con los chilenos, pero las cenizas son de ellos", señaló. En este marco, la mandataria bromeó porque el diplomático se vio obligado a "desayunar en una estación de servicio", pero le aclaró que "las cuestiones climáticas no se pueden controlar ni siquiera con decretos de necesidad y urgencia".
Ban Ki-moon, a su vez, tomó el episodio con buena disposición al señalar que el viaje "nos llevó 14 horas: seis desde Bogotá a Córdoba, por aire, y ocho horas en un micro muy cómodo, hermoso realmente". Opinó que "ha sido una experiencia singular el poder disfrutar del hermoso paisaje, aunque estaba oscuro en algún momento pude realmente disfrutar el viaje, relajarme y dormir porque ha sido sumamente movido". Recordó que "había cierta preocupación cuando planeábamos nuestro viaje a la Argentina, pensábamos si yo realmente podría llegar a visitar este país por ciertos problemas con las cenizas volcánicas, que no es la responsabilidad de la Argentina, pero decidimos seguir adelante y dijimos: vamos".
Señales y maravillas
Durante el almuerzo la presidenta además reveló que ayer fue el cumpleaños de Ban Ki-moon (67), por lo cual ofreció un brindis y apuntó: "no creo en las casualidades, siempre hablo de las señales, pero es una maravilla justamente haberlo recibido en nuestro país en su día". (DyN-Télam)
NOTICIAS RELACIONADAS
Lo más popular
Ranking notas premium







