11 Junio 2011 Seguir en 
El reciente y publicitado divorcio político entre la Unión Cívica Radical (UCR) y el Partido Socialista (PS), no sólo rompió una relación fructífera de muchos años, sino que ubicó a los socialistas -y sus adherentes- prácticamente como los posibles árbitros en la elección presidencial del 23 de octubre.
La pelea entre los viejos "primos" de la política no solo significó que no coincidieran en la postulación de Francisco de Narváez como gobernador de Buenos Aires, sino que puso en la consideración pública a Hermes Binner, como nuevo candidato a la Presidencia.
Su postulación, que así surgiría del congreso del PS que sesionará hoy, propuesta que será aceptada por el actual gobernador de Santa Fe, altera el panorama político.
Pero no sólo porque se trata de un nuevo contendiente a ocupar la Casa Rosada, sino porque Binner y los socialistas se ubican como una "cuña" entre el radicalismo y el kirchnerismo, ya que los tres grupos políticos trabajan sobre el sector medio de la población, donde buscan afianzar sus ideas para convencer a los votantes que los acompañen el 23 de octubre.
En una palabra, del plato donde iban a comer dos comensales, imprevistamente apareció otro comensal, a quien nadie invitó, que aspira asentarse en el mismo territorio que sus contrincantes.
La casi segura de postulación de Binner -que hoy se anunciaría- pondrá a los santafesinos en una gran disyuntiva: acompañar a su gobernador en la patriada presidencial, apoyar a Cristina para que siga en la Presidencia, o inclinarse por el radical Ricardo Alfonsín, que trata de polarizar la elección.
La pelea entre los viejos "primos" de la política no solo significó que no coincidieran en la postulación de Francisco de Narváez como gobernador de Buenos Aires, sino que puso en la consideración pública a Hermes Binner, como nuevo candidato a la Presidencia.
Su postulación, que así surgiría del congreso del PS que sesionará hoy, propuesta que será aceptada por el actual gobernador de Santa Fe, altera el panorama político.
Pero no sólo porque se trata de un nuevo contendiente a ocupar la Casa Rosada, sino porque Binner y los socialistas se ubican como una "cuña" entre el radicalismo y el kirchnerismo, ya que los tres grupos políticos trabajan sobre el sector medio de la población, donde buscan afianzar sus ideas para convencer a los votantes que los acompañen el 23 de octubre.
En una palabra, del plato donde iban a comer dos comensales, imprevistamente apareció otro comensal, a quien nadie invitó, que aspira asentarse en el mismo territorio que sus contrincantes.
La casi segura de postulación de Binner -que hoy se anunciaría- pondrá a los santafesinos en una gran disyuntiva: acompañar a su gobernador en la patriada presidencial, apoyar a Cristina para que siga en la Presidencia, o inclinarse por el radical Ricardo Alfonsín, que trata de polarizar la elección.
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