12 Junio 2011 Seguir en 

Cuento
La muerte y la brújula
Jorge Luis Borges
Difícilmente atribuible a otro que no fuese Borges, ese ingenioso escritor que no pocas veces se muestra como queriendo, deliberadamente, confundir al lector. ¿Cómo? Pues, proponiendo caminos que se bifurcan y ficciones demasiado elaboradas. Tanto como si fuesen crónicas. Extrañas, ciertamente, elaboradas con un lenguaje desgajado de los diccionarios, con sonoridades también de otras lenguas que bien conoce en las citas de lugares y personajes. Y, significativamente, con claves desde un reservorio de ellas que atesora y que utilizará en casi todos sus cuentos. No me es ajeno saber que"La muerte y la brújula viene siendo puesta bajo la lupa muy precisa de una legión de seguidores borgeanos y que no hay mucho más por decir.
Belén Gache, escritora argentino-española, por ejemplo, hace una descripción tan pormenorizada de personajes y lugares y circunstancias del cuento que su análisis llega a parecerse a esos nutridos títulos que se desplazan al fin de la proyección de una película de gran reparto.
Por su parte, Guillermo Martínez, matemático y escritor argentino, ganador de un premio Planeta de novela, da rienda suelta a sus conocimientos científicos e incursiona con ese bagaje en los textos de Borges, bisturí a fondo -particularmente en La muerte y la brújula- dando su veredicto: Borges siguió en la trama una estructura matemática para el desarrollo del cuento policial que narra crímenes seriales que configuran un panorama lógico. Además, predecible para quien no le es ajeno el terreno de la matemática
"El género policial no podía faltar en la imaginación borgeana de leyes y justicias; no hay que olvidar que Borges dirigió la colección de relatos policiales El séptimo círculo. Pero en La muerte y la brújula toma el policial clásico inglés y lo da vuelta", escribe Josefina Ludmer, prestigiosa especialista en teoría literaria y en literatura y cultura latinoamericanas (UBA).
Borges sí obliga al lector a detener la lectura para tomar conciencia de la naturaleza del asunto planteado en la ficción y su relación con diagramaciones que pretenden seguir un ordenamiento matemático: tanto en lo secuencial como en lo relativo al tiempo, esa sucesión de infinitésimos. Borges, en un tramo de La muerte?, él mismo se sale singularmente del texto y dice: Al sur de la ciudad de mi cuento?, interrumpiendo el clima que venía creando en su ficción para precisar una ubicación geográfica (un riachuelo, que no es otro que el Riachuelo porteño).
Se cuela en el texto, de notables precisiones y desarrollo, parte de su halo poético: "el interminable olor de los eucaliptos"; "la desaforada puesta del sol"; "una discordia de silbidos y cornetas"; "entre balidos de cornetas"; "una luna amarilla y circular". En suma, un compendio de desarrollo impecable, de imaginación precisa y de tensa poesía, pese al género en el que se lo margina: "cuento policial".
© LA GACETA
Carlos Duguech
La muerte y la brújula
Jorge Luis Borges
Difícilmente atribuible a otro que no fuese Borges, ese ingenioso escritor que no pocas veces se muestra como queriendo, deliberadamente, confundir al lector. ¿Cómo? Pues, proponiendo caminos que se bifurcan y ficciones demasiado elaboradas. Tanto como si fuesen crónicas. Extrañas, ciertamente, elaboradas con un lenguaje desgajado de los diccionarios, con sonoridades también de otras lenguas que bien conoce en las citas de lugares y personajes. Y, significativamente, con claves desde un reservorio de ellas que atesora y que utilizará en casi todos sus cuentos. No me es ajeno saber que"La muerte y la brújula viene siendo puesta bajo la lupa muy precisa de una legión de seguidores borgeanos y que no hay mucho más por decir.
Belén Gache, escritora argentino-española, por ejemplo, hace una descripción tan pormenorizada de personajes y lugares y circunstancias del cuento que su análisis llega a parecerse a esos nutridos títulos que se desplazan al fin de la proyección de una película de gran reparto.
Por su parte, Guillermo Martínez, matemático y escritor argentino, ganador de un premio Planeta de novela, da rienda suelta a sus conocimientos científicos e incursiona con ese bagaje en los textos de Borges, bisturí a fondo -particularmente en La muerte y la brújula- dando su veredicto: Borges siguió en la trama una estructura matemática para el desarrollo del cuento policial que narra crímenes seriales que configuran un panorama lógico. Además, predecible para quien no le es ajeno el terreno de la matemática
"El género policial no podía faltar en la imaginación borgeana de leyes y justicias; no hay que olvidar que Borges dirigió la colección de relatos policiales El séptimo círculo. Pero en La muerte y la brújula toma el policial clásico inglés y lo da vuelta", escribe Josefina Ludmer, prestigiosa especialista en teoría literaria y en literatura y cultura latinoamericanas (UBA).
Borges sí obliga al lector a detener la lectura para tomar conciencia de la naturaleza del asunto planteado en la ficción y su relación con diagramaciones que pretenden seguir un ordenamiento matemático: tanto en lo secuencial como en lo relativo al tiempo, esa sucesión de infinitésimos. Borges, en un tramo de La muerte?, él mismo se sale singularmente del texto y dice: Al sur de la ciudad de mi cuento?, interrumpiendo el clima que venía creando en su ficción para precisar una ubicación geográfica (un riachuelo, que no es otro que el Riachuelo porteño).
Se cuela en el texto, de notables precisiones y desarrollo, parte de su halo poético: "el interminable olor de los eucaliptos"; "la desaforada puesta del sol"; "una discordia de silbidos y cornetas"; "entre balidos de cornetas"; "una luna amarilla y circular". En suma, un compendio de desarrollo impecable, de imaginación precisa y de tensa poesía, pese al género en el que se lo margina: "cuento policial".
© LA GACETA
Carlos Duguech







