Monseñor Luis Villalba, el arzobispo de Tucumán, presidió esta mañana el solemne y tradiciona tedéum en la Iglesia Catedral, del que participó el presidente subrogante de la Legislatura Regino Amado, debido a la ausencia del gobernador José Alperovich, por el fallecimiento de su padre.
Ante los funcionarios provinciales y representantes de distintas entidades, Villalba centró su homilía en la necesidad que el desarrollo de la sociedad sea integral. "El desarrollo no puede limitarse a la multiplicación de bienes y de servicios. Debemos ampliar la perspectiva. Un desarrollo que no abarque la dimensión cultural, trascendente y religiosa del hombre y de la sociedad, no ayudará al verdadero crecimiento de la persona. Precisamente porque se refiere al hombre en su totalidad, el desarrollo verdadero debe llevar a una maduración y un enriquecimiento del ser, más que a una expansión del tener".
En otro pasaje de su mensaje, el prelado hizo un llamado a que los cambios de la sociedad sean profundos. "Hay urgente necesidad de un cambio en las actitudes espirituales, que definen las relaciones del hombre consigo mismo, con los demás y con todo lo que lo rodea. Cristianamente, esto se llama conversión. Urge una conversión en el pleno sentido de la palabra", expresó.
Finalmente, Villalba convocó a cultivar la solidaridad como modo de relación entre las personas. "Los que disponen de mayores bienes deben sentirse responsables de los más débiles. Los grupos intermedios no han de insistir egoísticamente en sus interese particulares, sino que deben respetar los intereses de los demás. Un signo positivo es la creciente conciencia de solidaridad de los pobres entre sí". LA GACETA ©
Ante los funcionarios provinciales y representantes de distintas entidades, Villalba centró su homilía en la necesidad que el desarrollo de la sociedad sea integral. "El desarrollo no puede limitarse a la multiplicación de bienes y de servicios. Debemos ampliar la perspectiva. Un desarrollo que no abarque la dimensión cultural, trascendente y religiosa del hombre y de la sociedad, no ayudará al verdadero crecimiento de la persona. Precisamente porque se refiere al hombre en su totalidad, el desarrollo verdadero debe llevar a una maduración y un enriquecimiento del ser, más que a una expansión del tener".
En otro pasaje de su mensaje, el prelado hizo un llamado a que los cambios de la sociedad sean profundos. "Hay urgente necesidad de un cambio en las actitudes espirituales, que definen las relaciones del hombre consigo mismo, con los demás y con todo lo que lo rodea. Cristianamente, esto se llama conversión. Urge una conversión en el pleno sentido de la palabra", expresó.
Finalmente, Villalba convocó a cultivar la solidaridad como modo de relación entre las personas. "Los que disponen de mayores bienes deben sentirse responsables de los más débiles. Los grupos intermedios no han de insistir egoísticamente en sus interese particulares, sino que deben respetar los intereses de los demás. Un signo positivo es la creciente conciencia de solidaridad de los pobres entre sí". LA GACETA ©







