Llegó a la provincia como vendedor ambulante. Ayer se despidió como uno de los empresarios más prolíficos de Tucumán. León Alperovich falleció a los 83 años, luego de padecer una enfermedad neurodegenerativa que lo mantuvo recluido desde el año pasado. Como consecuencia del deceso del padre del gobernador, José Alperovich, la agenda oficial ayer quedó suspendida.
Alperovich padre nació en la ex Unión Soviética, en la actual república de Lituania. Cuando aún era chico llegó al noroeste de Santa Fe y su familia se instaló en una colonia judía cercana a Moisés Ville (Las Palmeras). Allí completó los estudios primarios y tuvo pequeños trabajos.
Al poco tiempo llegó a Tucumán, donde fue vendedor ambulante (en especial en los pueblos del interior, sobre la zona sur y este), sastre e incluso instaló un negocio de compra y venta de muebles nuevos y usados. A principios de los 70, consiguió la concesión de la fábrica Valiant y comenzó su crecimiento gracias a la venta de los Dodge 1.500.
El 10 de diciembre de 1973 fue el encargado de inaugurar el nuevo edificio de la Sociedad Cooperativa de Crédito, entidad que en ese momento presidía. Entre sus mayores logros se destaca la creación del grupo empresario "León Alperovich Group", que hoy tiene concesionarias automotrices, entre otros emprendimientos, en distintos puntos de la provincia.
No sólo se destacó en el ambiente empresarial. Una de sus principales pasiones fue el deporte. En ese contexto, se desempeñó como vicepresidente primero del club Atlético Tucumán entre 1987 y 1989, secundando a Miguel Saguir. En ese cargo, estuvo al frente del complejo de Ojo de Agua. Paralelamente, siempre se mantuvo cerca de la Asociación Cultural Israelita Tucumana (ACIT).
En el aspecto social, León Alperovich fue el primer habitante del pasaje Tiburcio Padilla (entonces se llamaba Aráoz Alfaro) y también estuvo entre los precursores de las casas ubicadas en la entrada de la villa turística de El Cadillal, que luego vendió. En el dique practicó con frecuencia esquí naútico.
Casado con Marta León, tuvo cuatro hijos: José, Naum, Sara y Leonor. Hombre de temperamento fuerte, quienes lo frecuentaban reconocen su locuacidad y simpatía. Entre sus frases predilectas está: "hay que tener confianza en la gente; la gente es buena por naturaleza" (antecedente del "me lo vendió un amigo", con el que se publicita desde hace años a una de las concesionarias que fundó).
Los restos de León Alperovich son velados desde las 13.30 de ayer en la Sala "A" de la empresa Flores, ubicada en el pasaje Padilla, de esta capital. Una importante cantidad de personas del mundo empresarial y político se acercó para despedirlo y acompañar al gobernador y a su familia en este difícil momento.
Alperovich padre nació en la ex Unión Soviética, en la actual república de Lituania. Cuando aún era chico llegó al noroeste de Santa Fe y su familia se instaló en una colonia judía cercana a Moisés Ville (Las Palmeras). Allí completó los estudios primarios y tuvo pequeños trabajos.
Al poco tiempo llegó a Tucumán, donde fue vendedor ambulante (en especial en los pueblos del interior, sobre la zona sur y este), sastre e incluso instaló un negocio de compra y venta de muebles nuevos y usados. A principios de los 70, consiguió la concesión de la fábrica Valiant y comenzó su crecimiento gracias a la venta de los Dodge 1.500.
El 10 de diciembre de 1973 fue el encargado de inaugurar el nuevo edificio de la Sociedad Cooperativa de Crédito, entidad que en ese momento presidía. Entre sus mayores logros se destaca la creación del grupo empresario "León Alperovich Group", que hoy tiene concesionarias automotrices, entre otros emprendimientos, en distintos puntos de la provincia.
No sólo se destacó en el ambiente empresarial. Una de sus principales pasiones fue el deporte. En ese contexto, se desempeñó como vicepresidente primero del club Atlético Tucumán entre 1987 y 1989, secundando a Miguel Saguir. En ese cargo, estuvo al frente del complejo de Ojo de Agua. Paralelamente, siempre se mantuvo cerca de la Asociación Cultural Israelita Tucumana (ACIT).
En el aspecto social, León Alperovich fue el primer habitante del pasaje Tiburcio Padilla (entonces se llamaba Aráoz Alfaro) y también estuvo entre los precursores de las casas ubicadas en la entrada de la villa turística de El Cadillal, que luego vendió. En el dique practicó con frecuencia esquí naútico.
Casado con Marta León, tuvo cuatro hijos: José, Naum, Sara y Leonor. Hombre de temperamento fuerte, quienes lo frecuentaban reconocen su locuacidad y simpatía. Entre sus frases predilectas está: "hay que tener confianza en la gente; la gente es buena por naturaleza" (antecedente del "me lo vendió un amigo", con el que se publicita desde hace años a una de las concesionarias que fundó).
Los restos de León Alperovich son velados desde las 13.30 de ayer en la Sala "A" de la empresa Flores, ubicada en el pasaje Padilla, de esta capital. Una importante cantidad de personas del mundo empresarial y político se acercó para despedirlo y acompañar al gobernador y a su familia en este difícil momento.
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