Transparenta el sistema, fortalece la decisión ciudadana y elimina distorsiones

Gilda Pedicone de Valls, doctora en Derecho y profesora de Derecho Electoral (UNT-UNSTA)

Las ventajas de la boleta única son notorias: baja exponencialmente los costos de impresión de boletas, impide que los partidos distribuyan votos influyendo en la decisión del elector o promoviendo el voto cadena, y rompe con los efectos negativos de la "sábana horizontal". La implementación de una boleta única impide, además, la práctica ilegal pero habitual en nuestro país del robo de boletas.

En Tucumán, con este sistema, se eliminarían los llamados "acoples" (que diferentes partidos postulen a través de boletas distintas al mismo candidato para un cargo ejecutivo). En este sentido, esta modalidad podría incentivar a que se realicen verdaderas internas abiertas, simultáneas y obligatorias.

También quedarían eliminadas las dobles candidaturas. Nadie podría postularse, por ejemplo, a gobernador y encabezar a la vez la boleta legislativa.

En síntesis: el sistema de boleta única tiene múltiples ventajas porque transparenta el sistema, fortalece la decisión ciudadana y elimina casi todas las distorsiones del sufragio.

Concretamente, implica el fin de las listas colectoras, del acople, evita el robo de las boletas, el "voto cadena", hace más rápido el escrutinio final, e inclusive podría utilizar el sistema braille y la facilitación gráfica de los no alfabetizados. Desde la cátedra universitaria hemos insistido en la necesidad de implementar la boleta única en las elecciones. ¿Con tantas ventajas para el votante, estaría dispuesta la clase política a "arriesgarse" al voto sincero y transparente del electorado?

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