"Hay una sensación de ver a un Estado rico porque se está pagando todo"

CALIDAD EN EL GASTO. Jiménez dijo que la actual gestión priorizó obras. LA GACETA/ JOSÉ NUNO
CALIDAD EN EL GASTO. Jiménez dijo que la actual gestión priorizó obras. LA GACETA/ JOSÉ NUNO
22 Mayo 2011
Lo que la inflación suma por el lado de la recaudación, lo consume por el lado del gasto público. Desde ese razonamiento, el ministro de Economía, Jorge Jiménez, reconoce que hay un beneficio "a medias" para el sector público con este proceso inflacionario que ni siquiera el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) se atreve a confirmar desde sus mediciones. Pero impactan en el día a día del movimiento del dinero oficial. En una entrevista con LA GACETA, el titular de Economía por qué persiste en la sociedad esa sensación de que vive en una provincia, donde el Estado aparece como el rico de la película.

-¿La inflación beneficia al sector público tucumano?

-A medias. Cualquiera puede pensar que el Estado recauda más por efecto de la inflación. Pero no es menos cierto que genera cierto perjuicio, por el lado de los costos, del gasto público. Sólo en los aumentos salariales hemos destinado cerca de $ 1.500 millones anuales. También nos golpea por el lado de las erogaciones operativas, en particular, la que tiene que ver con la obra pública. Si de beneficios se trata, al analizar el impacto de la inflación, podemos decir que nos ayuda a transitar con una deuda pública que puede llegar a $ 4.400 millones, el año que viene. Es que estamos pagando una tasa del 6% anual. Y, si tomamos en cuenta que el Presupuesto 2011 puede llegar a los 13.000 millones, podemos decir que hay cierta previsibilidad en el manejo del endeudamiento, que se puede pagar con recursos propios.

-¿Y en la recaudación, cuál es el impacto de la inflación?

-Puede ser que, tomando los incrementos nominales de la recaudación nacional y provincial, el ingreso extra puede ser de unos $ 900 millones anuales.

-Al Estado se lo critica porque suele subvaluar los índices de crecimiento o inflación. Entonces, siempre manejará excedentes de recursos...

-Tomamos las pautas establecidas en la Ley de Responsabilidad Fiscal. Y eso es la base del cálculo presupuestario. Con la vieja Constitución, había que levantar el teléfono dos días antes del cierre del plazo de presentación del Presupuesto (mediados de septiembre) para hacer las estimaciones de ingresos. Hemos pedido la reforma de la Carta Magna para tener un presupuesto más ordenado. Y nos manejamos con la pauta nacional de ingresos que nos envían antes de que elevemos nuestro proyecto, en octubre de cada año. No es que subvaluamos. La Nación nos envía las pautas y nosotros nos ajustamos a ellas.

-¿Por qué los tucumanos tienen la sensación de que hay un Estado rico?

-La gestión del gobernador José Alperovich viene honrando sus deudas. Paga todo. No hay atrasos salariales. Tal vez pueda percibirse deudas en obras públicas, pero es plata de la Nación. Hay mucha inversión en ellas, la mayor parte con fondos nacionales, como el Hospital del Este o en otras dependencias de la salud. La realidad es que, en Tucumán, estamos mucho mejor que en 2003. En el NOA, la provincia es una de las más sólidas en cuanto a liquidez junto con Santiago del Estero. Somos transparentes en el manejo de los recursos. En promedio, las provincias argentinas tienen un 20% de recursos propios del total de ingresos. Tucumán ha llegado al 30%. Eso da capacidad para generar ahorros, lo que no significa gastar todo. La economía puede cambiar en uno, dos o cinco días. Y hay que estar preparados. Podés aguantar una crisis si tenés las cuentas más o menos ordenadas.

-Con un presupuesto 10 veces superior al de aquel año...

-Hubo mejoras en los servicios. Hay 120 escuelas más. Se hicieron muchas obras de alto impacto social. No hay que perder de vista que, en los últimos ocho años, se invirtió más de $ 6.000 millones en obras públicas. La gente está mejor que hace ocho años. El inconformismo es algo natural.

-Pero, ¿exige más calidad que cantidad de servicios?

-Es una ley económica. Por ejemplo, en los chicos se observa esa exigencia. Le regalás una Play 1, pero quiere la 3. Hay una sensación de bienestar.

-El Estado puede dar mucho más para contribuir a esa sensación de bienestar...

-No mucho más. Siempre sigue habiendo una franja de pobreza. De cuánto. Es difícil establecerlo, pero está, porque hay una zona donde la acción del Estado parece que no llega y hay que procurar atenderla. Pero tenés que empezar por la educación, que es la única manera de enseñar a aspirar por otra cosa y no vivir al lado del canal siempre. En lo económico, el Estado puede dar hasta cierto punto. Hay que hallar soluciones, es verdad, pero no a través de un comunismo de ricos, en el que se atienda todo, y no sólo las necesidades básicas.

-¿Cuál es el límite?

-Estamos en el límite, tal como fue subiendo el gasto, en particular para atender demandas salariales.

-¿Hay calidad en el gasto?

-Sí. Las obras que se hacen y las que se están ejecutando, son las necesarias. Podemos discutir la calidad, pero se hacen. Tal vez algunos cuestiones por qué no se hizo un estadio, pero esta gestión apuntó a solucionarle los problemas elementales de la gente. Y eso no es una cuestión menor.

-¿Cómo cierra el año fiscal?

-Así como van las cosas, vamos a tener un déficit. Hay un desfase de, al menos, $ 500 millones, y hay que buscar financiamiento para revertir el cuadro.

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